Vuelven las bullas prepandémicas, vuelve la normalidad al centro de Sevilla

Antes de que el Covid lo echara todo por tierra, el puente del Pilar solía ser uno de los preferidos porque se batían todos los récords turísticos. Porque las temperaturas, normalmente altas sin ser asfixiantes, convertían Sevilla en un destino perfecto y la ciudad se llenaba. Eso era así hasta que la pandemia acabó de un plumazo con todo ello.

Este sábado, casi veinte meses después del estallido de la pandemia, en Sevilla se ha dado la tormenta perfecta: sin apenas restricciones sanitarias, con un clima casi veraniego, bares, tiendas y hoteles abiertos y cuatro días por delante, festivos para muchos, parecía como si el coronavirus ya no existiera. A no ser por las mascarillas de algunos peatones las calles del centro se han llenado y se ha recuperado algo tan característico de los días grandes de la ciudad: las bullas.

Los principales monumentos de la ciudad han vuelto a llenarse. En las puertas del Alcázar, la Giralda y la Catedral había colas parecidas a los tiempos anteriores al Covid. Y muchos turistas que han vuelto, por fin y se han hecho visibles. Estaban por todas partes desde primeras horas de la mañana. Bien temprano se ha visto a grupos desayunando y luego visitando las zonas más emblemáticas. Algo que ha provocado que el tráfico en las principales vías del centro fuera muy denso. Mientras que las salidas hacia el Aljarafe estaban llenas (de los que se han marchado), en el paseo de las Delicias o la ronda ha habido momentos de pequeños atascos. En el Prado de San Sebastián había grupos de visitantes, algunos con maletas. En la Plaza de España ha ocurrido lo mismo.

Como además hacía mucho calor, con el termómetro rondando los 30 grados a las 13 horas, la mayoría de las indumentarias eran las propias de veranos. Pantalones cortos, muchos tops, sombreros y abanicos que contrastaban con los trajes de ceremonía de las numerosas bodas que hay. Las heladerías también estaban hasta arriba.

Los guías turísticos vuelven a tener trabajo. «Estamos otra vez haciendo turnos de mañana y tarde», confirmaba uno de ellos que este sábado enseñaba la antigua fábrica de tabacos, hoy sede de la Universidad de Sevilla, a un grupo de británicos. «Últimamente tenemos muchos grupos de alemanes y de Reino Unido», explicaba. Se han visto muchos de esos «guiris» en los monumentos más emblemáticos y paseando por la ciudad. Y en la plaza del Triunfo se agolpaban los visitantes. Pero, sobre todo, había turistas españoles. Llegados de otras ciudades andaluzas y muchos de otras comunidades autónomas. Un grupo de vascos, por ejemplo, atendía las explicaciones de su guía en la Puerta de Jerez.

Vendiendo mapas turísticos
Ese incremento del número de visitantes también lo han corroborado desde la oficina de turismo que hay en la Avenida de la Constitución, donde no han parado de vender mapas con las rutas por la ciudad. Sobre todo a visitantes nacionales. De Valencia, Madrid, Valladolid, Ciudad Real y otras ciudades españolas. Y también a algunos italianos y franceses. Una pareja del país vecino preguntaba esta mañana por un espectáculo de flamenco, uno de los atractivos turísticos que también han vuelto ya. Ya está también la gitana que baila en la Puerta de Jerez o incluso los manteros que han vuelto a instalarse en la calle Tetuán.

El retorno de los turistas también ha tenido como consecuencia que los coches de caballos han estado a tope desde primeras horas y pese al calor. Se han visto largas colas de carruajes en el entorno del Archivo de Indias y por toda la zona antigua. Y a los cocheros más contentos que nunca de recuperar su trabajo después de tantos meses de penurias. «Estoy trabajando como en el puente del Pilar de antes de la pandemia. Teníamos muchísimas ganas de que esto fuera así. Nos viene como el tinto a la casera», decía uno de ellos.

Los hosteleros también tienen buenas previsiones para el puente que parecen cumplirse. Dicen que tienen un 90 por ciento de las reservas. Para muestra, un botón: la Plaza del Salvador. Coger sitio en las bodeguitas que hay frente a la iglesia era tarea imposible con una larga lista de espera desde primera hora.

Ese ambiente se notaba también en los hoteles sevillanos que, a simple vista, están cumpliendo las magníficas previsiones de lleno que han anunciado. En la puerta del Alfonso XIII se escuchaba el ruido de las ruedas de las maletas. Y una fila de coches de alta gama confirmaba que el turista de lujo ha vuelto. La normalidad se abre paso.Antes de que el Covid lo echara todo por tierra, el puente del Pilar solía ser uno de los preferidos porque se batían todos los récords turísticos. Porque las temperaturas, normalmente altas sin ser asfixiantes, convertían Sevilla en un destino perfecto y la ciudad se llenaba. Eso era así hasta que la pandemia acabó de un plumazo con todo ello.

Este sábado, casi veinte meses después del estallido de la pandemia, en Sevilla se ha dado la tormenta perfecta: sin apenas restricciones sanitarias, con un clima casi veraniego, bares, tiendas y hoteles abiertos y cuatro días por delante, festivos para muchos, parecía como si el coronavirus ya no existiera. A no ser por las mascarillas de algunos peatones las calles del centro se han llenado y se ha recuperado algo tan característico de los días grandes de la ciudad: las bullas.

Los principales monumentos de la ciudad han vuelto a llenarse. En las puertas del Alcázar, la Giralda y la Catedral había colas parecidas a los tiempos anteriores al Covid. Y muchos turistas que han vuelto, por fin y se han hecho visibles. Estaban por todas partes desde primeras horas de la mañana. Bien temprano se ha visto a grupos desayunando y luego visitando las zonas más emblemáticas. Algo que ha provocado que el tráfico en las principales vías del centro fuera muy denso. Mientras que las salidas hacia el Aljarafe estaban llenas (de los que se han marchado), en el paseo de las Delicias o la ronda ha habido momentos de pequeños atascos. En el Prado de San Sebastián había grupos de visitantes, algunos con maletas. En la Plaza de España ha ocurrido lo mismo.

Como además hacía mucho calor, con el termómetro rondando los 30 grados a las 13 horas, la mayoría de las indumentarias eran las propias de veranos. Pantalones cortos, muchos tops, sombreros y abanicos que contrastaban con los trajes de ceremonía de las numerosas bodas que hay. Las heladerías también estaban hasta arriba.

Los guías turísticos vuelven a tener trabajo. «Estamos otra vez haciendo turnos de mañana y tarde», confirmaba uno de ellos que este sábado enseñaba la antigua fábrica de tabacos, hoy sede de la Universidad de Sevilla, a un grupo de británicos. «Últimamente tenemos muchos grupos de alemanes y de Reino Unido», explicaba. Se han visto muchos de esos «guiris» en los monumentos más emblemáticos y paseando por la ciudad. Y en la plaza del Triunfo se agolpaban los visitantes. Pero, sobre todo, había turistas españoles. Llegados de otras ciudades andaluzas y muchos de otras comunidades autónomas. Un grupo de vascos, por ejemplo, atendía las explicaciones de su guía en la Puerta de Jerez.

Vendiendo mapas turísticos
Ese incremento del número de visitantes también lo han corroborado desde la oficina de turismo que hay en la Avenida de la Constitución, donde no han parado de vender mapas con las rutas por la ciudad. Sobre todo a visitantes nacionales. De Valencia, Madrid, Valladolid, Ciudad Real y otras ciudades españolas. Y también a algunos italianos y franceses. Una pareja del país vecino preguntaba esta mañana por un espectáculo de flamenco, uno de los atractivos turísticos que también han vuelto ya. Ya está también la gitana que baila en la Puerta de Jerez o incluso los manteros que han vuelto a instalarse en la calle Tetuán.

El retorno de los turistas también ha tenido como consecuencia que los coches de caballos han estado a tope desde primeras horas y pese al calor. Se han visto largas colas de carruajes en el entorno del Archivo de Indias y por toda la zona antigua. Y a los cocheros más contentos que nunca de recuperar su trabajo después de tantos meses de penurias. «Estoy trabajando como en el puente del Pilar de antes de la pandemia. Teníamos muchísimas ganas de que esto fuera así. Nos viene como el tinto a la casera», decía uno de ellos.

Los hosteleros también tienen buenas previsiones para el puente que parecen cumplirse. Dicen que tienen un 90 por ciento de las reservas. Para muestra, un botón: la Plaza del Salvador. Coger sitio en las bodeguitas que hay frente a la iglesia era tarea imposible con una larga lista de espera desde primera hora.

Ese ambiente se notaba también en los hoteles sevillanos que, a simple vista, están cumpliendo las magníficas previsiones de lleno que han anunciado. En la puerta del Alfonso XIII se escuchaba el ruido de las ruedas de las maletas. Y una fila de coches de alta gama confirmaba que el turista de lujo ha vuelto. La normalidad se abre paso.

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