Un estudio confirma que las cadenas que se conservan en Laredo son de la época de la conquista de Sevilla

El 3 de mayo de 1248, la flota de Castilla gobernada por el almirante Bonifaz y formada por marineros cántabros de la villa de Laredo arremetieron contra las cadenas que ataban el puente de barcas a la Torre del Oro, rompiéndolas y facilitándo así el paso de los barcos para el asedio que permitió la reconquista de Sevilla. Cuenta la tradición oral que los valientes marineros se llevaron como premio a la hazaña un trozo del acero que frenaba a las tropas de San Fernando en su intento por tomar la ciudad y, desde entonces, se ubican en la nave principal de la parroquia de Santa María de esta localidad costera de Cantabria que, en su escudo, las muestra junto a la Torre del Oro. Ahora, un estudio científico elaborado por la Universidad Complutense de Madrid ha confirmado que las cadenas tienen una datación de 800 años, reforzando el hecho histórico que se ha legado de generación en generación en Laredo.

Este viernes, una representación encabezada por la alcaldesa de Laredo, el vicepresidente del Gobierno cántabro y el director del Archivo Municipal de aquella ciudad han celebrado un acto con el alcalde de Sevilla para dar a conocer este informe. El director del Archivo de Laredo, Baldomero Brígido, ha leído las conclusiones del estudio que el Ayuntamiento de esta localidad ha encargado al departamento de Tecnología Mecánica y Arqueometalurgia de la Facultad de Química de la Complutense.

«Es el equipo de investigación tecnológica más prestigioso de Europa en análisis de metales», ha señalado, añadiendo que el encargo trataba de «contrastar la cronología de las cadenas para hacerla coincidir con el hecho histórico», algo que ha resultado positivo. Para el análisis de estos metales no funcionan técnicas como el carbono 14 o la termoluminiscencia, por lo que ha habido que aplicar un sistema que este mismo departamento desarrolló en los años 80 y que se basa en medir el envejecimiento de los metales, algo que se puede cuantificar, de forma que a mayor cambio de su estructura interna, más antigüedad.

En los tres exámenes que se han aplicado, el resultado ha sido el mismo: las cadenas de Laredo tienen 800 años con un margen de error de medio siglo. Así lo ha determinado el microscopio en el examen metalográfico y en el de barrido de alta resolución. También lo confirma el ensayo de dureza Vickens, que mide la pérdida de la resistencia del acero, que determina que tiene 111 unidades de esta medida, lo que significa un envejecimiento de 800-850 años. Por último, los estudios tipológicos han podido contrastar que las cadenas son similares a otras de la misma época en España, como las del yacimiento árabe medieval del Cerro de Marmuyas. «Son iguales», ha señalado Baldomero Brígido.

Esto explica que «la cadena es de la época que narra el suceso histórico y ayuda a asentarlo», acallando las voces que dudaban de su originalidad. Pudieron estar el 10 de octubre de 1171, cuando se inauguró el puente de barcas en la época del califa almohade Abu Yaqub Yusuf, y el 3 de mayo de 1248, fecha en la que se produjo el asedio que las rompió.

Este «tesoro olvidado por los hispalenses» se conserva en la iglesia parroquial de Santa María de la Asunción. En memoria a los marineros laredanos que perecieron en aquella hazaña, el Ayuntamiento de aquella localidad ha querido confirmar la leyenda que une esta villa de Cantabria con Sevilla, dos ciudades hermanadas desde 1248.El 3 de mayo de 1248, la flota de Castilla gobernada por el almirante Bonifaz y formada por marineros cántabros de la villa de Laredo arremetieron contra las cadenas que ataban el puente de barcas a la Torre del Oro, rompiéndolas y facilitándo así el paso de los barcos para el asedio que permitió la reconquista de Sevilla. Cuenta la tradición oral que los valientes marineros se llevaron como premio a la hazaña un trozo del acero que frenaba a las tropas de San Fernando en su intento por tomar la ciudad y, desde entonces, se ubican en la nave principal de la parroquia de Santa María de esta localidad costera de Cantabria que, en su escudo, las muestra junto a la Torre del Oro. Ahora, un estudio científico elaborado por la Universidad Complutense de Madrid ha confirmado que las cadenas tienen una datación de 800 años, reforzando el hecho histórico que se ha legado de generación en generación en Laredo.

Este viernes, una representación encabezada por la alcaldesa de Laredo, el vicepresidente del Gobierno cántabro y el director del Archivo Municipal de aquella ciudad han celebrado un acto con el alcalde de Sevilla para dar a conocer este informe. El director del Archivo de Laredo, Baldomero Brígido, ha leído las conclusiones del estudio que el Ayuntamiento de esta localidad ha encargado al departamento de Tecnología Mecánica y Arqueometalurgia de la Facultad de Química de la Complutense.

«Es el equipo de investigación tecnológica más prestigioso de Europa en análisis de metales», ha señalado, añadiendo que el encargo trataba de «contrastar la cronología de las cadenas para hacerla coincidir con el hecho histórico», algo que ha resultado positivo. Para el análisis de estos metales no funcionan técnicas como el carbono 14 o la termoluminiscencia, por lo que ha habido que aplicar un sistema que este mismo departamento desarrolló en los años 80 y que se basa en medir el envejecimiento de los metales, algo que se puede cuantificar, de forma que a mayor cambio de su estructura interna, más antigüedad.

En los tres exámenes que se han aplicado, el resultado ha sido el mismo: las cadenas de Laredo tienen 800 años con un margen de error de medio siglo. Así lo ha determinado el microscopio en el examen metalográfico y en el de barrido de alta resolución. También lo confirma el ensayo de dureza Vickens, que mide la pérdida de la resistencia del acero, que determina que tiene 111 unidades de esta medida, lo que significa un envejecimiento de 800-850 años. Por último, los estudios tipológicos han podido contrastar que las cadenas son similares a otras de la misma época en España, como las del yacimiento árabe medieval del Cerro de Marmuyas. «Son iguales», ha señalado Baldomero Brígido.

Esto explica que «la cadena es de la época que narra el suceso histórico y ayuda a asentarlo», acallando las voces que dudaban de su originalidad. Pudieron estar el 10 de octubre de 1171, cuando se inauguró el puente de barcas en la época del califa almohade Abu Yaqub Yusuf, y el 3 de mayo de 1248, fecha en la que se produjo el asedio que las rompió.

Este «tesoro olvidado por los hispalenses» se conserva en la iglesia parroquial de Santa María de la Asunción. En memoria a los marineros laredanos que perecieron en aquella hazaña, el Ayuntamiento de aquella localidad ha querido confirmar la leyenda que une esta villa de Cantabria con Sevilla, dos ciudades hermanadas desde 1248.

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