Sevilla se anticipa a la celebración de la Fiesta Nacional

La celebración institucional por la fiesta nacional del 12 de octubre se ha adelantado un día en Sevilla para no hacerla coincidir con el acto central que tendrá lugar este martes en Madrid y que presidirán los Reyes de España. La Plaza Nueva ha sido el escenario elegido para el izado de la enseña nacional, un homenaje a los caídos y un desfile de la unidad de honores. Este año, gracias a la relajación de las medidas sanitarias por el Covid, la celebración ha contado con un número de invitados un poco más amplio que en 2020. Si bien, la pandemia sigue marcando el protocolo de estos actos. Este lunes había menos de una treintena de autoridades militares y civiles asistentes.

La organización de este acto complementario ha recaído en el cuartel general de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra, al tratarse de un mando con representación institucional. Por eso lo ha presidido su general jefe, José Rodríguez García. En cuanto a autoridades civiles, la representación de la Junta ha recaído en la consejera de Cultura, Patricia del Pozo, y la del Ayuntamiento hispalense, en su delegado de Gobernación, Juan Carlos Cabrera.

Un momento del desfiles de la unidad de honores

Rocío Ruz
Tras el izado de la bandera y el homenaje de los caídos, ha desfilado una unidad de honores compuesta por miembros del Regimiento de Artillería Antiaérea 74 (RAAA 74), de la IV Zona de la Guardia Civil y del acuartelamiento de Tablada.

Un año de Baluarte
La fiesta nacional va a coincidir prácticamente en el tiempo con el aniversario de la activación de la operación Baluarte. Una misión que movilizó a los militares para que ejercieran de rastreadores del Covid en una intervención sin precedente. El cuartel general de la Fuerza Terrestre fue el mando que ha coordinado este trabajo desde su sede en el edificio de Capitanía.

Recientemente, la Fuerza Terrestre hacía balance de lo que ha sido un año de trabajo en el que se han gestionado 5.200.000 llamadas. Defensa puso inicialmente al servicio de las comunidades autónomas 2.000 militares para aumentar la capacidad de rastreo del coronavirus que se realizaba desde el ámbito civil. Una dotación que aumentó a las pocas semanas cuando creció la demanda por parte de las administraciones. Esos efectivos militares desplegados se repartieron en distintas unidades de vigilancia epidemiológicas. Doce se establecieron en Andalucía y tres de ellas en la provincia de Sevilla: en el acuartelamiento de El Copero, en la base de Morón y en Tablada.La celebración institucional por la fiesta nacional del 12 de octubre se ha adelantado un día en Sevilla para no hacerla coincidir con el acto central que tendrá lugar este martes en Madrid y que presidirán los Reyes de España. La Plaza Nueva ha sido el escenario elegido para el izado de la enseña nacional, un homenaje a los caídos y un desfile de la unidad de honores. Este año, gracias a la relajación de las medidas sanitarias por el Covid, la celebración ha contado con un número de invitados un poco más amplio que en 2020. Si bien, la pandemia sigue marcando el protocolo de estos actos. Este lunes había menos de una treintena de autoridades militares y civiles asistentes.

La organización de este acto complementario ha recaído en el cuartel general de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra, al tratarse de un mando con representación institucional. Por eso lo ha presidido su general jefe, José Rodríguez García. En cuanto a autoridades civiles, la representación de la Junta ha recaído en la consejera de Cultura, Patricia del Pozo, y la del Ayuntamiento hispalense, en su delegado de Gobernación, Juan Carlos Cabrera.

Un momento del desfiles de la unidad de honores

Rocío Ruz
Tras el izado de la bandera y el homenaje de los caídos, ha desfilado una unidad de honores compuesta por miembros del Regimiento de Artillería Antiaérea 74 (RAAA 74), de la IV Zona de la Guardia Civil y del acuartelamiento de Tablada.

Un año de Baluarte
La fiesta nacional va a coincidir prácticamente en el tiempo con el aniversario de la activación de la operación Baluarte. Una misión que movilizó a los militares para que ejercieran de rastreadores del Covid en una intervención sin precedente. El cuartel general de la Fuerza Terrestre fue el mando que ha coordinado este trabajo desde su sede en el edificio de Capitanía.

Recientemente, la Fuerza Terrestre hacía balance de lo que ha sido un año de trabajo en el que se han gestionado 5.200.000 llamadas. Defensa puso inicialmente al servicio de las comunidades autónomas 2.000 militares para aumentar la capacidad de rastreo del coronavirus que se realizaba desde el ámbito civil. Una dotación que aumentó a las pocas semanas cuando creció la demanda por parte de las administraciones. Esos efectivos militares desplegados se repartieron en distintas unidades de vigilancia epidemiológicas. Doce se establecieron en Andalucía y tres de ellas en la provincia de Sevilla: en el acuartelamiento de El Copero, en la base de Morón y en Tablada.

Deja un comentario