Santa Rosalía, en la calle de la humildad

Para llegar hasta el Gran Poder, en San Lorenzo, hay que pasar por la puerta del convento de Santa Rosalía. La calle se llamó en tiempos Capuchinas y hoy, Cardenal Spínola, el arzobispo mendigo que pedía por la calle para socorrer la hambruna de su rebaño en la tierra feraz. Pero esta vía dolorosa sevillana bien podría llevar otro rótulo «como si para acercarse a Cristo no existiese más camino que el desprendimiento y la humildad».

La cita es de Ismael Yebra, director de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y experto conocedor de la vida callada tras los muros de los cenobios sevillanos, en la carpeta de ‘Lugares de paz y oración’ que edita la orden de San… Ver MásPara llegar hasta el Gran Poder, en San Lorenzo, hay que pasar por la puerta del convento de Santa Rosalía. La calle se llamó en tiempos Capuchinas y hoy, Cardenal Spínola, el arzobispo mendigo que pedía por la calle para socorrer la hambruna de su rebaño en la tierra feraz. Pero esta vía dolorosa sevillana bien podría llevar otro rótulo «como si para acercarse a Cristo no existiese más camino que el desprendimiento y la humildad».

La cita es de Ismael Yebra, director de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y experto conocedor de la vida callada tras los muros de los cenobios sevillanos, en la carpeta de ‘Lugares de paz y oración’ que edita la orden de San… Ver Más

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