San Bernardo recupera la pintura de la Sagrada Cena

El patrimonio que no se ve de las hermandades continúa en proceso de recuperación. La hermandad de San Bernardo ha presentado la restauración de la Sagrada Cena, un cuadro de la escuela barroca sevillana que perteneció a la corporación Sacramental del viejo arrabal, ahora fusionada con la de penitencia del Miércoles Santo. El acto ha tenido lugar este viernes 10 de septiembre en la casa hermandad en el que se ha dado a conocer la restauración y trabajos de conservación de la obra. Trabajos que han sido posibles gracias al programa de subvenciones para el patrimonio de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

Al acto han asistido, la propia consejera, Patricia del Pozo; la delegada territorial de Cultura y Fomento de la Junta en Sevilla, Susana Cayuelas; las restauradoras de la obra pictórica, Ana Cordero y Esther Soler, así como el historiador de arte Ramsés Torres y el hermano mayor de San Bernardo, Francisco Javier Gómez.

La propia del Pozo felicitó a los hermanos y la junta de gobierno de la hermandad de San Bernardo por «la recuperación de este importante bien patrimonial, estrechamente vinculado al carácter sacramental de la corporación sevillana». Del mismo modo, puso en valor este proyecto de subvenciones impulsado por la Junta y con las hermandades como beneficiarias, ya que «no ha sido fácil ponerlas en marcha en su momento pero lo teníamos claro desde que llegamos al gobierno. Hay que ayudar a recuperar el patrimonio de las hermandades». Obras y enseres en muchos casos desconocidos para el gran público que se salen del escaparate clásico de las cofradías. Y es que, como relataba del Pozo, «hay muchas hermandades que no saben ni lo que tienen y con estos proyectos se está descubriendo, por eso vamos a seguir en esta línea que ya ha destinado más de medio millón en la provincia de Sevilla».

Pintura de la Sagrada Cena de la hermandad de San Bernardo

Vanessa Gómez
Escuela barroca sevillana
Este proyecto incrementa la recuperación del rico patrimonio pictórico de esta hermandad que, junto al ya restaurado Nazareno de Valdés Leal, será expuesto en las dependencias y museo de la corporación. Para el hermano mayor, Francisco Javier Gómez, la actual Junta de gobierno se ha marcado como uno de sus principales objetivos el mantener y cuidar el patrimonio de la corporación: «Son piezas que tenemos que verlas como el legado que todo el esfuerzo y cariño nos han dejado nuestros antecesores».

Por su parte Esther Soler, restauradora del equipo de Musae que ha desarrollado los trabajos, contextualizó el trabajo realizado como una obra que está íntimamente ligada a la adscripción y al título que ostenta la hermandad sacramental de San Bernardo y supone una parte fundamental del programa iconográfico, así como una pintura que presidió durante siglos la Sala de Cabildos, con todo lo que ello conlleva. Para Soler, «la restauración revaloriza una obra que vuelve a presidir los cabildos de la hermandad, cumpliendo con el objetivo para la que fue comprada».

El equipo restaurador no ha podido documentar el autor de la pintura, aunque si se ha conseguido trazar una línea de investigación que permite situar su llegada a la hermandad entre los años 1746 y 1747, ya que justo después se encarga a Juan José González la ejecución del marco actual de madera cuya entrega se realiza el 9 de febrero de 1748. Según señaló la restauradora de Musae, «La limpieza y recuperación de la capa pictórica original, ha permitido compararla con obras contemporáneas, lo que la enmarca a finales del siglo XVI o principios del XVII, siendo producto de las estampas y grabados que se reproducían y distribuían por el panorama artístico de ese momento, o las pinturas de Alonso Vázquez y Pedro de Morales».

Para el equipo de restauración, la fase cognoscitiva ha sido fundamental antes de iniciar la intervención y ha consistido en la realización de los estudios previos. Mediante el reconocimiento organoléptico, la realización de toma de datos y estudios, la extracción de muestras y el análisis de los distintos estratos, se han determinado los agentes de deterioro, las intervenciones realizadas con posterioridad a la ejecución del artista y su historia material. Para ello se ha contado con un equipo interdisciplinar compuesto por químicos y biólogos pertenecientes a Sanit-Arte, historiadores, radiólogos, profesionales en texturización y estudios tridimensionales, carpinteros, herreros y restauradores; que, mediante la aplicación de los medios y técnicas analíticas necesarias, han obtenido los datos precisos que han determinado un diagnóstico riguroso de conservación general de la obra y la planificación de la intervención realizada.

La restauración de la pintura ha servido para eliminar toda la suciedad y las diferentes capas oxidadas que oscurecían la escena, así como para sacar a la superficie su verdadera riqueza cromática. Gracias a la intervención, pueden apreciarse detalles que pasaban desapercibidos, ya que la pintura se mostraba ennegrecida, y vuelve a tener la luz con la que se concibió con su creación.

Del mismo modo, también se ha intervenido el monumental marco de madera en caoba, que ha sido limpiado, intervenido y repuesto en algunas de sus partes, perdidas y mutiladas, a través de la recreación mediante técnicas actuales, que permiten contemplar el conjunto completo a la perfección, pero manteniendo el total y absoluto respeto por la obra original y pudiéndose diferenciar los materiales, que por supuesto no son lesivos y pueden desprenderse sin dañar la obra ni caer en el «falso histórico»”.

Presentación de la restauración de la pintura de la Sagrada Cena de la hermandad de San Bernardo

Vanessa Gómez
La obra pictórica
La pintura muestra a Cristo en el momento exacto en que Juan, el discípulo amado, se recuesta al lado de Jesús, hecho que aparece en Juan 13, 23; se consagra el pan y poco después es anunciada por el Señor la traición de Judas. La composición de las figuras sigue modelos de grabados de los siglos XVI y XVII, reagrupados los diferentes apóstoles en parejas y con un eje simétrico que marca el dosel, Jesús, el cordero y la jofaina en la zona inferior. Pintura de época barroca, posiblemente cercana al cambio de siglo entre el XVII y el XVIII, cuando la ciudad comenzaba una decadencia progresiva que terminaría cristalizando, definitivamente, la marcha de la Corte Real.

Esta obra está íntimamente ligada a la adscripción y al título que ostenta la Hermandad de San Bernardo de Sacramental, supone una parte fundamental del programa iconográfico, así como una pintura que presidió durante siglos la Sala de Cabildos, con todo lo que ello conlleva. Además, es un cuadro que posee interés iconográfico y estilístico, enmarcado en ese estilo barroco asentado de la escuela sevillana, añadiendo el marco tallado en madera. Su restauración es necesaria para recuperar todo el esplendor de una pieza que eleva el valor del patrimonio y está relacionada con el título de Sacramental.El patrimonio que no se ve de las hermandades continúa en proceso de recuperación. La hermandad de San Bernardo ha presentado la restauración de la Sagrada Cena, un cuadro de la escuela barroca sevillana que perteneció a la corporación Sacramental del viejo arrabal, ahora fusionada con la de penitencia del Miércoles Santo. El acto ha tenido lugar este viernes 10 de septiembre en la casa hermandad en el que se ha dado a conocer la restauración y trabajos de conservación de la obra. Trabajos que han sido posibles gracias al programa de subvenciones para el patrimonio de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

Al acto han asistido, la propia consejera, Patricia del Pozo; la delegada territorial de Cultura y Fomento de la Junta en Sevilla, Susana Cayuelas; las restauradoras de la obra pictórica, Ana Cordero y Esther Soler, así como el historiador de arte Ramsés Torres y el hermano mayor de San Bernardo, Francisco Javier Gómez.

La propia del Pozo felicitó a los hermanos y la junta de gobierno de la hermandad de San Bernardo por «la recuperación de este importante bien patrimonial, estrechamente vinculado al carácter sacramental de la corporación sevillana». Del mismo modo, puso en valor este proyecto de subvenciones impulsado por la Junta y con las hermandades como beneficiarias, ya que «no ha sido fácil ponerlas en marcha en su momento pero lo teníamos claro desde que llegamos al gobierno. Hay que ayudar a recuperar el patrimonio de las hermandades». Obras y enseres en muchos casos desconocidos para el gran público que se salen del escaparate clásico de las cofradías. Y es que, como relataba del Pozo, «hay muchas hermandades que no saben ni lo que tienen y con estos proyectos se está descubriendo, por eso vamos a seguir en esta línea que ya ha destinado más de medio millón en la provincia de Sevilla».

Pintura de la Sagrada Cena de la hermandad de San Bernardo

Vanessa Gómez
Escuela barroca sevillana
Este proyecto incrementa la recuperación del rico patrimonio pictórico de esta hermandad que, junto al ya restaurado Nazareno de Valdés Leal, será expuesto en las dependencias y museo de la corporación. Para el hermano mayor, Francisco Javier Gómez, la actual Junta de gobierno se ha marcado como uno de sus principales objetivos el mantener y cuidar el patrimonio de la corporación: «Son piezas que tenemos que verlas como el legado que todo el esfuerzo y cariño nos han dejado nuestros antecesores».

Por su parte Esther Soler, restauradora del equipo de Musae que ha desarrollado los trabajos, contextualizó el trabajo realizado como una obra que está íntimamente ligada a la adscripción y al título que ostenta la hermandad sacramental de San Bernardo y supone una parte fundamental del programa iconográfico, así como una pintura que presidió durante siglos la Sala de Cabildos, con todo lo que ello conlleva. Para Soler, «la restauración revaloriza una obra que vuelve a presidir los cabildos de la hermandad, cumpliendo con el objetivo para la que fue comprada».

El equipo restaurador no ha podido documentar el autor de la pintura, aunque si se ha conseguido trazar una línea de investigación que permite situar su llegada a la hermandad entre los años 1746 y 1747, ya que justo después se encarga a Juan José González la ejecución del marco actual de madera cuya entrega se realiza el 9 de febrero de 1748. Según señaló la restauradora de Musae, «La limpieza y recuperación de la capa pictórica original, ha permitido compararla con obras contemporáneas, lo que la enmarca a finales del siglo XVI o principios del XVII, siendo producto de las estampas y grabados que se reproducían y distribuían por el panorama artístico de ese momento, o las pinturas de Alonso Vázquez y Pedro de Morales».

Para el equipo de restauración, la fase cognoscitiva ha sido fundamental antes de iniciar la intervención y ha consistido en la realización de los estudios previos. Mediante el reconocimiento organoléptico, la realización de toma de datos y estudios, la extracción de muestras y el análisis de los distintos estratos, se han determinado los agentes de deterioro, las intervenciones realizadas con posterioridad a la ejecución del artista y su historia material. Para ello se ha contado con un equipo interdisciplinar compuesto por químicos y biólogos pertenecientes a Sanit-Arte, historiadores, radiólogos, profesionales en texturización y estudios tridimensionales, carpinteros, herreros y restauradores; que, mediante la aplicación de los medios y técnicas analíticas necesarias, han obtenido los datos precisos que han determinado un diagnóstico riguroso de conservación general de la obra y la planificación de la intervención realizada.

La restauración de la pintura ha servido para eliminar toda la suciedad y las diferentes capas oxidadas que oscurecían la escena, así como para sacar a la superficie su verdadera riqueza cromática. Gracias a la intervención, pueden apreciarse detalles que pasaban desapercibidos, ya que la pintura se mostraba ennegrecida, y vuelve a tener la luz con la que se concibió con su creación.

Del mismo modo, también se ha intervenido el monumental marco de madera en caoba, que ha sido limpiado, intervenido y repuesto en algunas de sus partes, perdidas y mutiladas, a través de la recreación mediante técnicas actuales, que permiten contemplar el conjunto completo a la perfección, pero manteniendo el total y absoluto respeto por la obra original y pudiéndose diferenciar los materiales, que por supuesto no son lesivos y pueden desprenderse sin dañar la obra ni caer en el «falso histórico»”.

Presentación de la restauración de la pintura de la Sagrada Cena de la hermandad de San Bernardo

Vanessa Gómez
La obra pictórica
La pintura muestra a Cristo en el momento exacto en que Juan, el discípulo amado, se recuesta al lado de Jesús, hecho que aparece en Juan 13, 23; se consagra el pan y poco después es anunciada por el Señor la traición de Judas. La composición de las figuras sigue modelos de grabados de los siglos XVI y XVII, reagrupados los diferentes apóstoles en parejas y con un eje simétrico que marca el dosel, Jesús, el cordero y la jofaina en la zona inferior. Pintura de época barroca, posiblemente cercana al cambio de siglo entre el XVII y el XVIII, cuando la ciudad comenzaba una decadencia progresiva que terminaría cristalizando, definitivamente, la marcha de la Corte Real.

Esta obra está íntimamente ligada a la adscripción y al título que ostenta la Hermandad de San Bernardo de Sacramental, supone una parte fundamental del programa iconográfico, así como una pintura que presidió durante siglos la Sala de Cabildos, con todo lo que ello conlleva. Además, es un cuadro que posee interés iconográfico y estilístico, enmarcado en ese estilo barroco asentado de la escuela sevillana, añadiendo el marco tallado en madera. Su restauración es necesaria para recuperar todo el esplendor de una pieza que eleva el valor del patrimonio y está relacionada con el título de Sacramental.

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