Nueva condena para el ‘Ivi’: nueve años de cárcel por dejar en silla de ruedas a un joven tras una paliza

Iván H.P., apodado el ‘Ivi’ y conocido en el mundo policial por ser el líder de la banda de aluniceros denominada la ‘banda del BMW’, suma una nueva condena a su currículum. La Audiencia de Sevilla le ha impuesto nueve años de cárcel por un intento de asesinato. Junto a su tío y un amigo le dieron una brutal paliza a un joven en una discoteca de la capital, con puñaladas incluidas. La víctima, a la que querían tirar al río después de dejarlo gravemente herido aquella noche, quedó en silla de ruedas.

El tribunal le impone nueve años también a José Luis P.C., tío del ‘Ivi’, y diez años a Francisco Javier P.O., autor de las puñaladas. La Audiencia aprecia en el caso de los dos primeros la atenuante de reparación del daño, porque lo dejaron en la puerta de un centro de salud
de Pino Montano.
Los tres deberán indemnizar a la víctima con 450.000 euros.

El tribunal, de esta manera, acoge las tesis de las acusaciones, frente a los intentos de los tres implicados de desligarse de los hechos. El ‘Ivi’ admitió que le pegó algunos puñetazos, pero después lo socorrió. Francisco Javier dijo que esa noche, estuvo en su casa, y José Luis aseguro que estaba trabajando de seguridad de la discoteca aquel día y cuando salió a la puerta ya había terminado la pelea.

Los hechos ocurrieron sobre las siete de la mañana del 27 de enero de 2019, casi a la hora del cierre del establecimiento.
Entonces, la víctima y Francisco Javier coincidieron en el interior de la discoteca ‘La Latina’, ubicada en la calle Cartografía de la capital.

De las palabras a las manos
Según la sentencia a la que ha tenido acceso este periódico, en un momento dado se originó una discusión entre ambos. Los motivos no se han podido concretar, aunque todo hace indicar que era por una mujer. El enfrentamiento se inició verbalmente hasta que llegaron Iván y José Luis, de 31 y 37 años de edad.

El tribunal no detalla cómo terminaron los cuatros en la calle, pero allí la víctima fue agredido por los tres acusados, que le golpeaban a base de puñetazos. En el curso de esta agresión, Francisco Javier, con un arma blanca, no hallada, abordó por detrás a la víctima y le asestó dos golpes en la espalda «con intención de acabar con su vida» y a continuación otros dos golpes en el glúteo izquierdo. Entonces desapareció de la escena, aunque no se sabe si se quedó por la zona o no.

Los golpes con arma blanca tuvieron lugar a la vista de los otros dos procesados que continuaban golpeando a la víctima, a pesar de que Francisco Javier se había ido. José Luis llegó a pegarle con una porra extensible por el cuerpo y especialmente en la cabeza a la víctima, «caída en el suelo, inerte y semiinconsciente».

Querían tirarlo al río
A continuación, Iván H.P. acercó su automóvil y entre ambos introdujeron en el maletero a la víctima, a quien habían bajado los pantalones, diciendo que iban a tirarlo al río y «desgraciarlo». Ante los gritos de auxilio de la víctima que daba golpes desde el interior del habitáculo del maletero, las personas allí presentes comenzaron a reaccionar gritando que lo sacaran, que se llamara a una ambulancia y que lo dejaran salir, lo que hizo a José Luis y a Iván cambiar de opinión y pasar a la víctima a otro automóvil en el que uno de ellos, junto con otra persona no identificada, trasladaron a la víctima al centro de salud de Pino Montano, desde donde fue derivado a la UCI del Hospital Virgen Macarena.

Como consecuencia de la agresión, la víctima, de 32 años, sufrió heridas muy importantes, quedándose en silla de ruedas por las lesiones medulares. Tiene reconocido un grado de discapacidad del 85 por ciento.

El ‘Ivi’, criado a caballo entre el Polígono Norte y El Vacie, suma de esta manera una nueva condena a su currículum penal. Lleva años alternando periodos en prisión preventiva con etapas en libertad. Con 12 años ya había sido arrestado media docena de veces por robos con navaja y la sustracción de vehículos que luego empotraba contra los escaparates de los comercios. Esa etapa como alunicero fue la que lo convirtió en un asiduo de los titulares de la crónica de sucesos, llegando a ser
el líder de una de las bandas del BMW.

Los acusados y el miedo que causan
En la sentencia sobre el intento de asesinato en la discoteca el tribunal expone el temor que infunden los acusados, por lo que no ha sido fácil que los testigos que presenciaron los hechos contaran lo sucedido. En el juicio declararon varios testigos protegidos. Temor que también se ha detectado en la propia víctima.

En este sentido, su abogada va a solicitar al tribunal una aclaración de la sentencia para que se pronuncia sobre su petición de que se dictara orden de alejamiento sobre la víctima y años de libertad vigilada para los tres condenados por el miedo que tiene a ellos. En la vista oral, la víctima sólo implicaba a Francisco Javier en los hechos, evitando incriminar a Iván y a su tío.

Para el tribunal, el testigo protegido número cuatro es crucial, pues describió secuencialmente sin rupturas prácticamente la totalidad de lo ocurrido. Vio que tres varones golpeaban a otro que se defendía con puños al que de esa manera hicieron recular hasta la mitad de la calle y en un momento dado uno de esos tres (un chaval joven) apuñaló por atrás al agredido, que cayó «automáticamente en redondo al suelo desangrándose».

Si bien sólo conocía de vista a los acusados pudo precisar que eran José, que trabajaba de portero de tal discoteca (el acusado José Luis P., e Iván, sobrino del anterior. Respecto del autor de las puñaladas (el ‘chaval joven’) aportó datos, entre ellos su identificación fotográfica, determinando finalmente que era el acusado Francisco Javier P., de quien dijo que «apuñaló y se fue», sin que volviera a verle. Aunque en algunas de las declaraciones practicadas durante la investigación policial y la instrucción sale a relucir que el autor material de las puñaladas se quedó en el lugar tomando una copa, en lo que sería una actitud «del todo miserable».Iván H.P., apodado el ‘Ivi’ y conocido en el mundo policial por ser el líder de la banda de aluniceros denominada la ‘banda del BMW’, suma una nueva condena a su currículum. La Audiencia de Sevilla le ha impuesto nueve años de cárcel por un intento de asesinato. Junto a su tío y un amigo le dieron una brutal paliza a un joven en una discoteca de la capital, con puñaladas incluidas. La víctima, a la que querían tirar al río después de dejarlo gravemente herido aquella noche, quedó en silla de ruedas.

El tribunal le impone nueve años también a José Luis P.C., tío del ‘Ivi’, y diez años a Francisco Javier P.O., autor de las puñaladas. La Audiencia aprecia en el caso de los dos primeros la atenuante de reparación del daño, porque lo dejaron en la puerta de un centro de salud
de Pino Montano.
Los tres deberán indemnizar a la víctima con 450.000 euros.

El tribunal, de esta manera, acoge las tesis de las acusaciones, frente a los intentos de los tres implicados de desligarse de los hechos. El ‘Ivi’ admitió que le pegó algunos puñetazos, pero después lo socorrió. Francisco Javier dijo que esa noche, estuvo en su casa, y José Luis aseguro que estaba trabajando de seguridad de la discoteca aquel día y cuando salió a la puerta ya había terminado la pelea.

Los hechos ocurrieron sobre las siete de la mañana del 27 de enero de 2019, casi a la hora del cierre del establecimiento.
Entonces, la víctima y Francisco Javier coincidieron en el interior de la discoteca ‘La Latina’, ubicada en la calle Cartografía de la capital.

De las palabras a las manos
Según la sentencia a la que ha tenido acceso este periódico, en un momento dado se originó una discusión entre ambos. Los motivos no se han podido concretar, aunque todo hace indicar que era por una mujer. El enfrentamiento se inició verbalmente hasta que llegaron Iván y José Luis, de 31 y 37 años de edad.

El tribunal no detalla cómo terminaron los cuatros en la calle, pero allí la víctima fue agredido por los tres acusados, que le golpeaban a base de puñetazos. En el curso de esta agresión, Francisco Javier, con un arma blanca, no hallada, abordó por detrás a la víctima y le asestó dos golpes en la espalda «con intención de acabar con su vida» y a continuación otros dos golpes en el glúteo izquierdo. Entonces desapareció de la escena, aunque no se sabe si se quedó por la zona o no.

Los golpes con arma blanca tuvieron lugar a la vista de los otros dos procesados que continuaban golpeando a la víctima, a pesar de que Francisco Javier se había ido. José Luis llegó a pegarle con una porra extensible por el cuerpo y especialmente en la cabeza a la víctima, «caída en el suelo, inerte y semiinconsciente».

Querían tirarlo al río
A continuación, Iván H.P. acercó su automóvil y entre ambos introdujeron en el maletero a la víctima, a quien habían bajado los pantalones, diciendo que iban a tirarlo al río y «desgraciarlo». Ante los gritos de auxilio de la víctima que daba golpes desde el interior del habitáculo del maletero, las personas allí presentes comenzaron a reaccionar gritando que lo sacaran, que se llamara a una ambulancia y que lo dejaran salir, lo que hizo a José Luis y a Iván cambiar de opinión y pasar a la víctima a otro automóvil en el que uno de ellos, junto con otra persona no identificada, trasladaron a la víctima al centro de salud de Pino Montano, desde donde fue derivado a la UCI del Hospital Virgen Macarena.

Como consecuencia de la agresión, la víctima, de 32 años, sufrió heridas muy importantes, quedándose en silla de ruedas por las lesiones medulares. Tiene reconocido un grado de discapacidad del 85 por ciento.

El ‘Ivi’, criado a caballo entre el Polígono Norte y El Vacie, suma de esta manera una nueva condena a su currículum penal. Lleva años alternando periodos en prisión preventiva con etapas en libertad. Con 12 años ya había sido arrestado media docena de veces por robos con navaja y la sustracción de vehículos que luego empotraba contra los escaparates de los comercios. Esa etapa como alunicero fue la que lo convirtió en un asiduo de los titulares de la crónica de sucesos, llegando a ser
el líder de una de las bandas del BMW.

Los acusados y el miedo que causan
En la sentencia sobre el intento de asesinato en la discoteca el tribunal expone el temor que infunden los acusados, por lo que no ha sido fácil que los testigos que presenciaron los hechos contaran lo sucedido. En el juicio declararon varios testigos protegidos. Temor que también se ha detectado en la propia víctima.

En este sentido, su abogada va a solicitar al tribunal una aclaración de la sentencia para que se pronuncia sobre su petición de que se dictara orden de alejamiento sobre la víctima y años de libertad vigilada para los tres condenados por el miedo que tiene a ellos. En la vista oral, la víctima sólo implicaba a Francisco Javier en los hechos, evitando incriminar a Iván y a su tío.

Para el tribunal, el testigo protegido número cuatro es crucial, pues describió secuencialmente sin rupturas prácticamente la totalidad de lo ocurrido. Vio que tres varones golpeaban a otro que se defendía con puños al que de esa manera hicieron recular hasta la mitad de la calle y en un momento dado uno de esos tres (un chaval joven) apuñaló por atrás al agredido, que cayó «automáticamente en redondo al suelo desangrándose».

Si bien sólo conocía de vista a los acusados pudo precisar que eran José, que trabajaba de portero de tal discoteca (el acusado José Luis P., e Iván, sobrino del anterior. Respecto del autor de las puñaladas (el ‘chaval joven’) aportó datos, entre ellos su identificación fotográfica, determinando finalmente que era el acusado Francisco Javier P., de quien dijo que «apuñaló y se fue», sin que volviera a verle. Aunque en algunas de las declaraciones practicadas durante la investigación policial y la instrucción sale a relucir que el autor material de las puñaladas se quedó en el lugar tomando una copa, en lo que sería una actitud «del todo miserable».

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