Luces y sombras de Adviento para la Virgen de los Reyes

El olor a castañas asadas, el vendedor de globos, los abrigos, el biruji que se entremetía por los pies, los villancicos en los comercios, las bolsas cargadas de regalos, el ‘My way’ melancólico de Sinatra en la melodía de un saxo, el olor a adobo, las mesas largas, los pubs llenos, la cola para visitar el belén, las bandurrias y las capas de los tunos… y esa luz de la tarde casi apagada de un otoño moribundo que anunciaba un ocaso prematuro. Nada estaba en su sitio y todo estaba al revés. La tarde invernal de la procesión de la Virgen de los Reyes es, ya de por sí, un oxímoron insondable. Los ritos del 15 de agosto, las costumbres… Ver MásEl olor a castañas asadas, el vendedor de globos, los abrigos, el biruji que se entremetía por los pies, los villancicos en los comercios, las bolsas cargadas de regalos, el ‘My way’ melancólico de Sinatra en la melodía de un saxo, el olor a adobo, las mesas largas, los pubs llenos, la cola para visitar el belén, las bandurrias y las capas de los tunos… y esa luz de la tarde casi apagada de un otoño moribundo que anunciaba un ocaso prematuro. Nada estaba en su sitio y todo estaba al revés. La tarde invernal de la procesión de la Virgen de los Reyes es, ya de por sí, un oxímoron insondable. Los ritos del 15 de agosto, las costumbres… Ver Más

Deja un comentario