Lina, el arte flamenco hecho alta costura

Marcelina Fernández, Lina, la diseñadora y modista sevillana falleció ayer en su domicilio a los 88 años de edad y tras unos meses de enfermedad.

Su cuerpo será incinerado hoy en el cementerio de San Fernando y las cenizas trasladadas al mausoleo familiar en Villanueva del Ariscal, lugar donde reposan también los restos de su esposo, Francisco Montero.

Por las manos de Lina han pasado a lo largo de sus 60 años de carrera lo más granado de la aristocracia, el flamenco y la canción española. Rocío Coral, hija de Matilde Coral, gran amiga de Lina, recuerda lo que le contaba su madre. «Mi madre compró un piso enfrente del tablao El Guajiro, que daba a Virgen de Belén y a la calle Salado. Lina compró el bajo derecha y mi madre vivía en el primero izquierda. Ellas se conocían desde los años cincuenta. Mi madre siempre decía que le trajo un patrón de la bata de cola de Encarnación, una maestra-modista del teatro Español de Madrid. Lina fue la primera que vistió a mi madre. La bata de cola con la que consiguió el Premio de la Macarrona, verde color manzana, era de Lina».

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Vea la galería completa (17 imágenes)

Casada con Francisco Montero en el la parroquia del Sagrario de la Catedral, Lina se diseñó su propio traje de novia. El matrimonio tuvo seis hijos.

Lina tuvo su taller en la calle Salado, luego en Gravina, en la plaza de Santa Cruz, y desde 1979 en la calle Lineros, talleres por los que pasearon bailaoras como Manuela Vargas, Merche Esmeralda, Milagros Mengíbar, María Rosa, o cantantes como Juana Reina, Rocío Jurado, Lola Flores, María del Monte o Isabel Pantoja, de quien diseñó además su traje de novia para el enlace con Paquirri.

La aristocracia sevillana también pasó por las manos de Lina, y de su taller salieron trajes de flamenca para la Duquesa de Alba, su hija Cayetana, Naty Abascal y nombres como Agatha Ruiz de la Prada, Carmen Tello o la baronesa Thyssen. Se vistieron también en Lina actrices como Carmen Sevilla (a quien diseñó su traje de novia), Rocío Dúrcal o Marisol, e incluso le hizo la falda de cola de nueve metros que el bailaor Joaquín Cortés luciría en su espectáculo «Soul».

Realizó el famoso traje blanco con tiras perforadas en rosa para la princesa de Mónaco, Grace Kelly, y vistió a Jacqueline Kennedy, a la entonces princesa doña Sofía, con un traje blanco con volantes rojos, y más recientemente a la actriz Katie Holmes, entonces esposa de Tom Cruise y su hija.

En el año 2006 el «enfant terrible» de la moda francesa, John Galliano, en aquel entonces diseñador de la Casa Dior, visitó el taller de Lina, quería aprender «el misterio de los volantes».

En 1991 estuvo nominada a los Goya por el vestuario de la película, «Yo soy esa» de Isabel Pantoja.

Lina fue la primera diseñadora de trajes de flamenca en crear tendencia en la moda flamenca. Fue la primera en cerrar la sisa de los trajes e incorporar el mantocillo en los mismos. En 1988 estilizó el traje bajando el talle hasta la cadera.

En el año 2013 el Museo de Artes Populares de Sevilla realizó una exposición retrospectiva titulada «Lina vistiendo el flamenco».

Colaboradora habitual de SIMOF, donde presentaba sus colecciones, la feria le rindió homenaje en 2109. y el pasado año la Casa Palacio Salinas albergó un desfile organizado con motivo del 60 aniversario de Lina al frente de su taller. Entre los galardones que reconocieron su trabajo, Lina recibió del Gremio de Maestros Sastres y Modistas de Sevilla el Botón de Nácar por su trayectoria profesional. Fue nombrada Trianera de Honor, y recibió de manos del Ayuntamiento hispalense la Medalla de la Ciudad de Sevilla. También estaba en posesión de la Medalla de Andalucía.

Sus hijas Mila y Rocío Montero siguen hoy el legado al frente de la firma que creó su madre.Marcelina Fernández, Lina, la diseñadora y modista sevillana falleció ayer en su domicilio a los 88 años de edad y tras unos meses de enfermedad.

Su cuerpo será incinerado hoy en el cementerio de San Fernando y las cenizas trasladadas al mausoleo familiar en Villanueva del Ariscal, lugar donde reposan también los restos de su esposo, Francisco Montero.

Por las manos de Lina han pasado a lo largo de sus 60 años de carrera lo más granado de la aristocracia, el flamenco y la canción española. Rocío Coral, hija de Matilde Coral, gran amiga de Lina, recuerda lo que le contaba su madre. «Mi madre compró un piso enfrente del tablao El Guajiro, que daba a Virgen de Belén y a la calle Salado. Lina compró el bajo derecha y mi madre vivía en el primero izquierda. Ellas se conocían desde los años cincuenta. Mi madre siempre decía que le trajo un patrón de la bata de cola de Encarnación, una maestra-modista del teatro Español de Madrid. Lina fue la primera que vistió a mi madre. La bata de cola con la que consiguió el Premio de la Macarrona, verde color manzana, era de Lina».

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Casada con Francisco Montero en el la parroquia del Sagrario de la Catedral, Lina se diseñó su propio traje de novia. El matrimonio tuvo seis hijos.

Lina tuvo su taller en la calle Salado, luego en Gravina, en la plaza de Santa Cruz, y desde 1979 en la calle Lineros, talleres por los que pasearon bailaoras como Manuela Vargas, Merche Esmeralda, Milagros Mengíbar, María Rosa, o cantantes como Juana Reina, Rocío Jurado, Lola Flores, María del Monte o Isabel Pantoja, de quien diseñó además su traje de novia para el enlace con Paquirri.

La aristocracia sevillana también pasó por las manos de Lina, y de su taller salieron trajes de flamenca para la Duquesa de Alba, su hija Cayetana, Naty Abascal y nombres como Agatha Ruiz de la Prada, Carmen Tello o la baronesa Thyssen. Se vistieron también en Lina actrices como Carmen Sevilla (a quien diseñó su traje de novia), Rocío Dúrcal o Marisol, e incluso le hizo la falda de cola de nueve metros que el bailaor Joaquín Cortés luciría en su espectáculo «Soul».

Realizó el famoso traje blanco con tiras perforadas en rosa para la princesa de Mónaco, Grace Kelly, y vistió a Jacqueline Kennedy, a la entonces princesa doña Sofía, con un traje blanco con volantes rojos, y más recientemente a la actriz Katie Holmes, entonces esposa de Tom Cruise y su hija.

En el año 2006 el «enfant terrible» de la moda francesa, John Galliano, en aquel entonces diseñador de la Casa Dior, visitó el taller de Lina, quería aprender «el misterio de los volantes».

En 1991 estuvo nominada a los Goya por el vestuario de la película, «Yo soy esa» de Isabel Pantoja.

Lina fue la primera diseñadora de trajes de flamenca en crear tendencia en la moda flamenca. Fue la primera en cerrar la sisa de los trajes e incorporar el mantocillo en los mismos. En 1988 estilizó el traje bajando el talle hasta la cadera.

En el año 2013 el Museo de Artes Populares de Sevilla realizó una exposición retrospectiva titulada «Lina vistiendo el flamenco».

Colaboradora habitual de SIMOF, donde presentaba sus colecciones, la feria le rindió homenaje en 2109. y el pasado año la Casa Palacio Salinas albergó un desfile organizado con motivo del 60 aniversario de Lina al frente de su taller. Entre los galardones que reconocieron su trabajo, Lina recibió del Gremio de Maestros Sastres y Modistas de Sevilla el Botón de Nácar por su trayectoria profesional. Fue nombrada Trianera de Honor, y recibió de manos del Ayuntamiento hispalense la Medalla de la Ciudad de Sevilla. También estaba en posesión de la Medalla de Andalucía.

Sus hijas Mila y Rocío Montero siguen hoy el legado al frente de la firma que creó su madre.

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