La muralla islámica que ha aparecido en el Arenal será visitable

El tramo de muralla islámica que se encontraba oculto en un muro medianero entre viviendas del Arenal estará expuesto al público. Ese es uno de los puntos que recoge el protocolo que han firmado este viernes Patricia del Pozo, consejera de Cultura, y Alejandro Rojas-Marcos, creador de la fundación que lleva su nombre y que tiene sede en la que fuera su casa familiar. Es allí donde ha aparecido, casi por casualidad, el lienzo de la muralla del siglo XII que se conserva en un magnífico estado, como han constatado el equipo de arqueólogos y restauradores que se han encargado de sacarla a la luz.

La rúbrica se ha hecho en el patio que da acceso a este muro que separa dos fincas que tienen entrada por las calles Castelar y Valdés Leal. Un convenio posterior determinará el nivel de compromiso de la administración andaluza y la manera en la que el hallazgo podrá ser visitable, que es uno de los objetivos tras la cuidada recuperación que han liderado Maite Béjar y Miguel Ángel Tabales. Hubo que contar con la autorización de los vecinos para derribar una parte de la pared que liberara las almenas sobre las que se había construido para dar más privacidad a ambos edificios. Rojas-Marcos ha compartido con los asistentes cómo se llevó a cabo todo el proceso, desde que tuvo la primera sospecha de que bajo el enfoscado había una huella tan importante de la historia de Sevilla.

El exalcalde andalucista ha recordado que sobre la pista lo puso el arquitecto Eduardo Martínez de Zúñiga, al que se ha referido como «el padrino» de esta iniciativa. La contundencia con la que le decía que allí había un trozo de muralla lo convencieron para seguir investigando, pero no era una tarea sencilla. «Me obsesioné con darle un bocado al muro para ver lo que escondía, pensé por las noches o cuando fuera posible, aunque me decían que eso no se debe. Pero al fin y al cabo he hecho tantas cosas que no debía«, ha ironizado ante los asistentes al acto.

Y lo que es el azar, los trabajos de una cuadrilla de albañiles que había mandado la Gerencia de Urbanismo para hacer unos arreglos en una vivienda vecina provocó el desprendimiento de la parte del muro que da a la Fundación, dejando visible un trozo de merlón de la muralla. «A partir de ahí pedimos que lo pararan todo y empezamos a ponernos en contacto con las administraciones, primero con el Ayuntamiento y luego con la Consejería. Y a ambas tengo que agradecer la colaboración», ha señalado Rojas-Marcos.

Licencias, permisos, esperas hasta la valoración de órganos como la Comisión provincial de Patrimonio fueron necesarios antes de empezar a picar, esta vez con sumo cuidado para no dañar el lienzo, que ofrece una información impagable sobre los materiales, la disposición de los mismos y la técnica constructiva que se emplearon para levantar la muralla almorávide, que podría ser obra del mismo maestro constructor que levantó las del Alcázar, como sospecha el arqueólogo jefe.

Por su parte, Patricia del Pozo ha agradecido el empeño de la institución privada para recuperar esta joya patrimonial y a todo el equipo de profesionales que hayan permitido que hoy pueda lucir con ese aspecto. «La firma del protocolo viene a prolongar su conservación», ha señalado, aunque la custodia de la misma seguirá en manos de la Fundación Rojas-Marcos.

Tras estos meses intensos de trabajo durante los que el patio ha cambiado por completo de aspecto, se ha elaborado también una gran memoria en la que se recoge toda la información que ofrece este muro compactado con cenizas, grava, cal y arena. «Queríamos hacerlo visitable, aunque hay que compatibilizarlo con la actividad de la fundación», ha asegurado la consejera. En todo caso, será posible que articular ambas actividades, añadiendo este nuevo tesoro patrimonial al amplio catálogo de Sevilla.El tramo de muralla islámica que se encontraba oculto en un muro medianero entre viviendas del Arenal estará expuesto al público. Ese es uno de los puntos que recoge el protocolo que han firmado este viernes Patricia del Pozo, consejera de Cultura, y Alejandro Rojas-Marcos, creador de la fundación que lleva su nombre y que tiene sede en la que fuera su casa familiar. Es allí donde ha aparecido, casi por casualidad, el lienzo de la muralla del siglo XII que se conserva en un magnífico estado, como han constatado el equipo de arqueólogos y restauradores que se han encargado de sacarla a la luz.

La rúbrica se ha hecho en el patio que da acceso a este muro que separa dos fincas que tienen entrada por las calles Castelar y Valdés Leal. Un convenio posterior determinará el nivel de compromiso de la administración andaluza y la manera en la que el hallazgo podrá ser visitable, que es uno de los objetivos tras la cuidada recuperación que han liderado Maite Béjar y Miguel Ángel Tabales. Hubo que contar con la autorización de los vecinos para derribar una parte de la pared que liberara las almenas sobre las que se había construido para dar más privacidad a ambos edificios. Rojas-Marcos ha compartido con los asistentes cómo se llevó a cabo todo el proceso, desde que tuvo la primera sospecha de que bajo el enfoscado había una huella tan importante de la historia de Sevilla.

El exalcalde andalucista ha recordado que sobre la pista lo puso el arquitecto Eduardo Martínez de Zúñiga, al que se ha referido como «el padrino» de esta iniciativa. La contundencia con la que le decía que allí había un trozo de muralla lo convencieron para seguir investigando, pero no era una tarea sencilla. «Me obsesioné con darle un bocado al muro para ver lo que escondía, pensé por las noches o cuando fuera posible, aunque me decían que eso no se debe. Pero al fin y al cabo he hecho tantas cosas que no debía«, ha ironizado ante los asistentes al acto.

Y lo que es el azar, los trabajos de una cuadrilla de albañiles que había mandado la Gerencia de Urbanismo para hacer unos arreglos en una vivienda vecina provocó el desprendimiento de la parte del muro que da a la Fundación, dejando visible un trozo de merlón de la muralla. «A partir de ahí pedimos que lo pararan todo y empezamos a ponernos en contacto con las administraciones, primero con el Ayuntamiento y luego con la Consejería. Y a ambas tengo que agradecer la colaboración», ha señalado Rojas-Marcos.

Licencias, permisos, esperas hasta la valoración de órganos como la Comisión provincial de Patrimonio fueron necesarios antes de empezar a picar, esta vez con sumo cuidado para no dañar el lienzo, que ofrece una información impagable sobre los materiales, la disposición de los mismos y la técnica constructiva que se emplearon para levantar la muralla almorávide, que podría ser obra del mismo maestro constructor que levantó las del Alcázar, como sospecha el arqueólogo jefe.

Por su parte, Patricia del Pozo ha agradecido el empeño de la institución privada para recuperar esta joya patrimonial y a todo el equipo de profesionales que hayan permitido que hoy pueda lucir con ese aspecto. «La firma del protocolo viene a prolongar su conservación», ha señalado, aunque la custodia de la misma seguirá en manos de la Fundación Rojas-Marcos.

Tras estos meses intensos de trabajo durante los que el patio ha cambiado por completo de aspecto, se ha elaborado también una gran memoria en la que se recoge toda la información que ofrece este muro compactado con cenizas, grava, cal y arena. «Queríamos hacerlo visitable, aunque hay que compatibilizarlo con la actividad de la fundación», ha asegurado la consejera. En todo caso, será posible que articular ambas actividades, añadiendo este nuevo tesoro patrimonial al amplio catálogo de Sevilla.

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