La llamada a Carcaño de su hermano días después del crimen de Marta del Castillo: «No hables con nadie»

«Lo único que queremos es enterrar a Marta». Son las palabras pronunciadas por Eva Casanueva, la madre de Marta del Castillo, que abren la docuserie que Netflix estrenó hace hoy una semana sobre el asesinato de esta joven sevillana el 24 de enero de 2009 en un piso de León XIII. La serie de tres capítulos es lo más visto en esta plataforma en nuestro país, que quedó conmocionado por este caso. El espectador, además de revivir todo lo que supuso este crimen, tiene la oportunidad de conocer elementos de la investigación que hasta ahora no habían trascendido a la opinión pública, como las llamadas entre los acusados, entre éstos y sus familiares o abogados, la reconstrucción de los hechos, etc. En una de esas llamadas, realizada a las 23:16 horas del día 27 de enero (tres días después del crimen) por Francisco Javier Delgado, a su hermano y único condenado por el asesinato, Miguel Carcaño, se puede escuchar al primero decirle: «Hoy le ha tocado a tu cuñada (María García Mendaro). Para preguntarle (la Policía) por ti y por mi, por si yo soy muy malo y te cubro, pero bueno nada. La pobre no sabe nada. Qué va a decir, que no tiene ni puñetera idea. Hay veces que me gustaría ser menos listo, quillo, pero sabía que iba a ser un marrón esto. No hables con nadie, y menos con periodistas».

En las más de tres horas de duración del documental, producido por Cuarzo, Francisco Javier Delgado, uno de los tres acusados que resultó absuelto en el juicio por el crimen de Marta, se convierte en uno de los grandes protagonistas. Participa en este trabajo audiovisual, pero ocultando su rostro. En todo momento se proclama inocente y asegura que no sabe nada de lo que ocurrió. «Si supiera la verdad la hubiese contado hace diez meses». Fueron las palabras que le dijo a Jesús Quintero en ‘Los ratones coloraos’ tras salir de la prisión preventiva.

No obstante, la docuserie de Netflix evidencia no sólo las contradicciones en las que cae Delgado, sino también el resto de investigados: Miguel Carcaño, Samuel Benítez, María García Mendaro (la novia de Delgado) y Francisco Javier García ‘Cuco’, el menor condenado por encubrimiento. El equipo de investigación de Cuarzo, a lo largo de los tres capítulos, van mostrando las palabras de los protagonistas de esta trágica historia con un final por cerrar en contraposición con los datos y elementos que figuran en la investigación. Contradicciones, pero también mentiras.

La mentira de Samuel
Por ejemplo, Eva Casanueva llamó a Samuel Benítez a las 23:34 horas de la noche del 24 de enero, el día que empezó la pesadilla para la familia Del Castillo Casanueva. La conversación duró un minuto y catorce segundos y le preguntó si sabía algo del paradero de Marta, que entonces tenía 17 años. Samuel le respondió que «Miguel la había dejado a las doce de la noche en su casa». El reloj aún no marcaba la medianoche del sábado al domingo. Estaba mintiendo, como mintió en el juicio celebrado en la Audiencia de Sevilla en octubre de 2011 cuando aseguró que aquella noche no recibió llamada alguna de Eva.

Fotograma de uno de los gráficos usados en el documental de Netflix

ABC
Y dentro de esto la serie se detiene en todas y cada una de las versiones que ofrecen a agentes de la Policía Nacional y al juez los implicados desde el minuto cero en el que saltó el caso, cuya primera información publicó ABC de Sevilla el día 26 de enero (lunes). Esto escribía Fernando Carrasco para empezar su noticia: «La desolación se ha apoderado de la familia de Marta del Castillo Casanueva».
El padre, Antonio del Castillo, puso la primera denuncia en la comisaría de Nervión de la Policía Nacional a las dos de la madrugada del día 25. La amplió horas más tarde. Ya apuntó que la última persona que estuvo con su hija fue Carcaño, quien le dijo a los padres que había dejado a Marta a las 21:35 horas en una cristalería a escasos metros de su casa. A esa hora, según la Policía, ya había muerto.

Todas las versiones eran distintas y contradictorias. Desde la primera que ofrece Miguel Carcaño cuando aún era un simple sospechoso hasta la séptima y última que dio a Antonio del Castillo en la cárcel de Herrera de la Mancha donde cumple su pena de cárcel de 21 años y tres meses. Tantas versiones como lugares donde se ha buscado el cuerpo sin vida de la joven: el río Guadalquivir, el vertedero de Alcalá de Guadaíra, una finca de Camas o la finca Majaloba en La Rinconada.

La Policía y los medios
Las primeras horas fueron claves y en las mismas cobraron relevancia, como se recoge en el documental, el papel del Grupo de Menores de la Policía Nacional, quien se hizo cargo del asunto, pese a que después se ha cuestionado, incluso por la familia, si no hubiese sido más oportuno que fuese el Grupo de Homicidios el encargado de la investigación. También hay momentos para analizar la labor de los medios de comunicación y algunos excesos.

El documental no pasa por alto la actuación de Francisco Javier Delgado, quien la familia de Marta siempre vio como el ideólogo del galimatías en el que se convirtió la resolución de este crimen y que en el documental posee una importancia destacable. Francisco Javier, en las primeras horas, atendió a los padres de Marta y a todo el que se acercó por el piso de León XIII, donde ocurrieron los hechos. Inicialmente siempre decía lo mismo: Miguel había dejado a Marta en la cristalería y se había marchado a Camas, donde vivía con su entonces novia, Rocío. Pero todo empezó a torcerse.

Las llamadas
«Hay quien dice que te vio ayer en el pasillo del portal a la una de la noche del sábado. ¿Dónde estabas…? ¿Tú a la una de la noche estabas en Camas, no?», le dice Delgado a su hermano Miguel horas después del crimen en una llamada recogida en el documental. «Yo sí, claro», le respondió. «Pues eso», cerró Francisco Javier para terminar la conversación. Es la primera de muchas llamadas que aparecen en el documental y que refleja que esas primeras horas Delgado no dejó solo a Miguel. Estaba muy encima de él.

Fotograma de Francisco Javier Delgado

ABC
La segunda llamada que se puede escuchar es la del 27 de enero, a las cuatro de la tarde. Carcaño le dice que ha recibido un mensaje a su perfil de la red social de Tuenti por parte de un periodista para que hable con él. Delgado le ordena: «Nada, nada. Te olvidas. Además una vecina ha salido diciendo que la vio (a Marta del Castillo) en el portal de su casa a las 21.20 horas. Así que nada, no eches cuenta ni hables con nadie. ¿Me explico? No hables con nadie».

Horas más tarde, a las 23:16 horas del día 27, vuelve a llamar a Carcaño: «Hoy le ha tocado a tu cuñada (María García Mendaro). Para preguntarle (la Policía) por ti y por mí, por si yo soy muy malo y te cubro, pero bueno nada. La pobre no sabe nada. Qué va a decir, que no tiene ni puñetera idea. Hay veces que me gustaría ser menos listo, quillo, pero sabía que iba a ser un marrón esto. No hables con nadie, y menos con periodistas».

El día 5 de febrero Carcaño fue citado por la Policía Nacional para declarar como testigo. Aún no estaba detenido. Antes de entrar le mandó un mensaje de voz a su hermano. A la salida, en la medianoche del día 6, Francisco Javier lo llamó. Carcaño admitió que terminó llorando por la presión policial a la que fue sometido, según le contó a Delgado. Este le respondió: «Tú nunca vas a decir lo que no has hecho. Nada más tiene la verdad tuya, y punto».

«No habrá más colaboración»
Carcaño, según se puede ver en el documental, le refiere al hermano que los agentes le han dicho que él le está cubriendo y que todo lo que está diciendo es mentira. Pero Francisco Javier le contesta: «Ellos que van a decir. Eso es juego psicológico. Ya se han pasado. No habrá más colaboración. Cogeré un abogado y ya no vas a ningún sitio sin abogado. ¿Me explico?».

Los protagonistas sabían que los teléfonos estaban pinchados. Al menos así se lo dijo al ‘Cuco’ su madre. Samuel, en una llamada a su madre desde la cárcel, mientras estaba en situación de preventivo, le dijo: «Sabes lo que creo. Que se la cargó con el cenicero, pero en vez de tirarla al río la tiró a la basura. Ya está echando mierda para todo el mundo. Le he dicho que si no le da vergüenza porque no para de echar mierda a los demás. Está encubriendo al hermano o a alguien. Es un hijo de p…».

En la primera versión dada a la Policía por Samuel admitió que Miguel lo llamó la noche del 24 para pedirle ayuda para deshacerse de las pruebas y tiraron el cuerpo al río.

El ‘Cuco’ en su primera versión involucró a Francisco Javier Delgado. Después, el día 17 de marzo, Carcaño dijo, era la tercera versión, que el menor había violado y matado a Marta. Era una venganza por inculpar a su hermano. Ese mismo día pero más tarde trasladó que quería volver a declarar: él también había agredido sexualmente a la joven y tiraron el cuerpo en bolsas de basuras a un contenedor.

Un crimen con dos verdades judiciales
Precisamente esta versión fue la base de la acusación en el juicio celebrado en la Audiencia de Sevilla en octubre de 2011 contra Carcaño, Delgado, García Mendaro y Benítez. Carcaño, entonces, volvió a cambiar el relato. Otra vez afirmaba que la mató de un golpe con un cenicero tras una discusión porque Marta quería volver a ser su pareja. Sacaron el cuerpo sin vida en la silla de ruedas y lo metieron en el coche de Samuel. Miguel se quedó en el piso limpiando y ahora no sabía donde había dejado el cadáver. En el juicio nadie sabía nada del cuerpo. Pero el ‘Cuco’ va a ser juzgado por mentir en dicha vista oral. Sólo Carcaño fue condenado. El resto, absueltos.

El caso de Marta del Castillo es paradójico. Hay un único asesinato pero dos verdades judiciales, la que dicta la sentencia de la Audiencia de Sevilla y la que concluyó el juez de menores que juzgó y condenó al ‘Cuco’ por encubrimiento. No coinciden en las horas en la que sacaron el cuerpo, tampoco en quienes ayudaron a Miguel a hacerlo. A pesar de todo, abogados y otros protagonistas judiciales en este asunto coinciden en que la sentencia de la Audiencia fue muy dura para las pruebas que existían: la confesión de Carcaño.

Miguel, al que su hermano y otros amigos califican de «mentiroso», más adelante apuntó a Francisco Javier Delgado. En la última versión explicaba que su hermano le pegó a Marta con la culata de una pistola en el transcurso de una discusión entre ambos por los impagos de la hipoteca del piso de León XIII. Éste ha sido el último asidero al que se ha agarrado la familia para intentar inculpar a Delgado, pero el juez de Instrucción número 4 de Sevilla, que mantiene abierta una pieza para la localización del cuerpo, archivó esta vía. Esto está pendiente de recurso.

Lo que queda ahora
Por supuesto, Francisco Javier Delgado desmiente la última historia contada por su hermano: «Duele que alguien que ha convivido 17 años contigo tenga tan mal corazón, no sólo para hacer lo que hizo, sino por lo que me quiere hacer a mí». Son palabras del hermano del asesino en la docuserie de Netflix.

Precisamente la serie, a través del trabajo del equipo de investigación de Cuarzo y el periodista Nacho Abad, ofrece algunos datos que intentan poner en entredicho la coartada de Delgado para desligarse de los hechos de la noche del 24 de enero, como las horas en las que estuvo en el piso de su exmujer y su hija en la calle Tharsis, gracias a unas grabaciones de cámara de seguridad que no están aportadas a la causa por su mala calidad, o las horas en las que estuvo en el bar que regentaba en la zona de Santa Justa.

¿Y ahora qué?
El único y último propósito de la familia de Marta, como vienen reiterando Antonio y Eva desde hace años, es saber dónde está su hija. Para ello, el juez ha ordenado a un perito judicial que analice los móviles de Carcaño y de los otros implicados para poder determinar, gracias a las nuevas tecnologías, el itinerario que todos hicieron en las horas claves de este crimen y poder conocer dónde dejaron el cadáver de la joven.«Lo único que queremos es enterrar a Marta». Son las palabras pronunciadas por Eva Casanueva, la madre de Marta del Castillo, que abren la docuserie que Netflix estrenó hace hoy una semana sobre el asesinato de esta joven sevillana el 24 de enero de 2009 en un piso de León XIII. La serie de tres capítulos es lo más visto en esta plataforma en nuestro país, que quedó conmocionado por este caso. El espectador, además de revivir todo lo que supuso este crimen, tiene la oportunidad de conocer elementos de la investigación que hasta ahora no habían trascendido a la opinión pública, como las llamadas entre los acusados, entre éstos y sus familiares o abogados, la reconstrucción de los hechos, etc. En una de esas llamadas, realizada a las 23:16 horas del día 27 de enero (tres días después del crimen) por Francisco Javier Delgado, a su hermano y único condenado por el asesinato, Miguel Carcaño, se puede escuchar al primero decirle: «Hoy le ha tocado a tu cuñada (María García Mendaro). Para preguntarle (la Policía) por ti y por mi, por si yo soy muy malo y te cubro, pero bueno nada. La pobre no sabe nada. Qué va a decir, que no tiene ni puñetera idea. Hay veces que me gustaría ser menos listo, quillo, pero sabía que iba a ser un marrón esto. No hables con nadie, y menos con periodistas».

En las más de tres horas de duración del documental, producido por Cuarzo, Francisco Javier Delgado, uno de los tres acusados que resultó absuelto en el juicio por el crimen de Marta, se convierte en uno de los grandes protagonistas. Participa en este trabajo audiovisual, pero ocultando su rostro. En todo momento se proclama inocente y asegura que no sabe nada de lo que ocurrió. «Si supiera la verdad la hubiese contado hace diez meses». Fueron las palabras que le dijo a Jesús Quintero en ‘Los ratones coloraos’ tras salir de la prisión preventiva.

No obstante, la docuserie de Netflix evidencia no sólo las contradicciones en las que cae Delgado, sino también el resto de investigados: Miguel Carcaño, Samuel Benítez, María García Mendaro (la novia de Delgado) y Francisco Javier García ‘Cuco’, el menor condenado por encubrimiento. El equipo de investigación de Cuarzo, a lo largo de los tres capítulos, van mostrando las palabras de los protagonistas de esta trágica historia con un final por cerrar en contraposición con los datos y elementos que figuran en la investigación. Contradicciones, pero también mentiras.

La mentira de Samuel
Por ejemplo, Eva Casanueva llamó a Samuel Benítez a las 23:34 horas de la noche del 24 de enero, el día que empezó la pesadilla para la familia Del Castillo Casanueva. La conversación duró un minuto y catorce segundos y le preguntó si sabía algo del paradero de Marta, que entonces tenía 17 años. Samuel le respondió que «Miguel la había dejado a las doce de la noche en su casa». El reloj aún no marcaba la medianoche del sábado al domingo. Estaba mintiendo, como mintió en el juicio celebrado en la Audiencia de Sevilla en octubre de 2011 cuando aseguró que aquella noche no recibió llamada alguna de Eva.

Fotograma de uno de los gráficos usados en el documental de Netflix

ABC
Y dentro de esto la serie se detiene en todas y cada una de las versiones que ofrecen a agentes de la Policía Nacional y al juez los implicados desde el minuto cero en el que saltó el caso, cuya primera información publicó ABC de Sevilla el día 26 de enero (lunes). Esto escribía Fernando Carrasco para empezar su noticia: «La desolación se ha apoderado de la familia de Marta del Castillo Casanueva».
El padre, Antonio del Castillo, puso la primera denuncia en la comisaría de Nervión de la Policía Nacional a las dos de la madrugada del día 25. La amplió horas más tarde. Ya apuntó que la última persona que estuvo con su hija fue Carcaño, quien le dijo a los padres que había dejado a Marta a las 21:35 horas en una cristalería a escasos metros de su casa. A esa hora, según la Policía, ya había muerto.

Todas las versiones eran distintas y contradictorias. Desde la primera que ofrece Miguel Carcaño cuando aún era un simple sospechoso hasta la séptima y última que dio a Antonio del Castillo en la cárcel de Herrera de la Mancha donde cumple su pena de cárcel de 21 años y tres meses. Tantas versiones como lugares donde se ha buscado el cuerpo sin vida de la joven: el río Guadalquivir, el vertedero de Alcalá de Guadaíra, una finca de Camas o la finca Majaloba en La Rinconada.

La Policía y los medios
Las primeras horas fueron claves y en las mismas cobraron relevancia, como se recoge en el documental, el papel del Grupo de Menores de la Policía Nacional, quien se hizo cargo del asunto, pese a que después se ha cuestionado, incluso por la familia, si no hubiese sido más oportuno que fuese el Grupo de Homicidios el encargado de la investigación. También hay momentos para analizar la labor de los medios de comunicación y algunos excesos.

El documental no pasa por alto la actuación de Francisco Javier Delgado, quien la familia de Marta siempre vio como el ideólogo del galimatías en el que se convirtió la resolución de este crimen y que en el documental posee una importancia destacable. Francisco Javier, en las primeras horas, atendió a los padres de Marta y a todo el que se acercó por el piso de León XIII, donde ocurrieron los hechos. Inicialmente siempre decía lo mismo: Miguel había dejado a Marta en la cristalería y se había marchado a Camas, donde vivía con su entonces novia, Rocío. Pero todo empezó a torcerse.

Las llamadas
«Hay quien dice que te vio ayer en el pasillo del portal a la una de la noche del sábado. ¿Dónde estabas…? ¿Tú a la una de la noche estabas en Camas, no?», le dice Delgado a su hermano Miguel horas después del crimen en una llamada recogida en el documental. «Yo sí, claro», le respondió. «Pues eso», cerró Francisco Javier para terminar la conversación. Es la primera de muchas llamadas que aparecen en el documental y que refleja que esas primeras horas Delgado no dejó solo a Miguel. Estaba muy encima de él.

Fotograma de Francisco Javier Delgado

ABC
La segunda llamada que se puede escuchar es la del 27 de enero, a las cuatro de la tarde. Carcaño le dice que ha recibido un mensaje a su perfil de la red social de Tuenti por parte de un periodista para que hable con él. Delgado le ordena: «Nada, nada. Te olvidas. Además una vecina ha salido diciendo que la vio (a Marta del Castillo) en el portal de su casa a las 21.20 horas. Así que nada, no eches cuenta ni hables con nadie. ¿Me explico? No hables con nadie».

Horas más tarde, a las 23:16 horas del día 27, vuelve a llamar a Carcaño: «Hoy le ha tocado a tu cuñada (María García Mendaro). Para preguntarle (la Policía) por ti y por mí, por si yo soy muy malo y te cubro, pero bueno nada. La pobre no sabe nada. Qué va a decir, que no tiene ni puñetera idea. Hay veces que me gustaría ser menos listo, quillo, pero sabía que iba a ser un marrón esto. No hables con nadie, y menos con periodistas».

El día 5 de febrero Carcaño fue citado por la Policía Nacional para declarar como testigo. Aún no estaba detenido. Antes de entrar le mandó un mensaje de voz a su hermano. A la salida, en la medianoche del día 6, Francisco Javier lo llamó. Carcaño admitió que terminó llorando por la presión policial a la que fue sometido, según le contó a Delgado. Este le respondió: «Tú nunca vas a decir lo que no has hecho. Nada más tiene la verdad tuya, y punto».

«No habrá más colaboración»
Carcaño, según se puede ver en el documental, le refiere al hermano que los agentes le han dicho que él le está cubriendo y que todo lo que está diciendo es mentira. Pero Francisco Javier le contesta: «Ellos que van a decir. Eso es juego psicológico. Ya se han pasado. No habrá más colaboración. Cogeré un abogado y ya no vas a ningún sitio sin abogado. ¿Me explico?».

Los protagonistas sabían que los teléfonos estaban pinchados. Al menos así se lo dijo al ‘Cuco’ su madre. Samuel, en una llamada a su madre desde la cárcel, mientras estaba en situación de preventivo, le dijo: «Sabes lo que creo. Que se la cargó con el cenicero, pero en vez de tirarla al río la tiró a la basura. Ya está echando mierda para todo el mundo. Le he dicho que si no le da vergüenza porque no para de echar mierda a los demás. Está encubriendo al hermano o a alguien. Es un hijo de p…».

En la primera versión dada a la Policía por Samuel admitió que Miguel lo llamó la noche del 24 para pedirle ayuda para deshacerse de las pruebas y tiraron el cuerpo al río.

El ‘Cuco’ en su primera versión involucró a Francisco Javier Delgado. Después, el día 17 de marzo, Carcaño dijo, era la tercera versión, que el menor había violado y matado a Marta. Era una venganza por inculpar a su hermano. Ese mismo día pero más tarde trasladó que quería volver a declarar: él también había agredido sexualmente a la joven y tiraron el cuerpo en bolsas de basuras a un contenedor.

Un crimen con dos verdades judiciales
Precisamente esta versión fue la base de la acusación en el juicio celebrado en la Audiencia de Sevilla en octubre de 2011 contra Carcaño, Delgado, García Mendaro y Benítez. Carcaño, entonces, volvió a cambiar el relato. Otra vez afirmaba que la mató de un golpe con un cenicero tras una discusión porque Marta quería volver a ser su pareja. Sacaron el cuerpo sin vida en la silla de ruedas y lo metieron en el coche de Samuel. Miguel se quedó en el piso limpiando y ahora no sabía donde había dejado el cadáver. En el juicio nadie sabía nada del cuerpo. Pero el ‘Cuco’ va a ser juzgado por mentir en dicha vista oral. Sólo Carcaño fue condenado. El resto, absueltos.

El caso de Marta del Castillo es paradójico. Hay un único asesinato pero dos verdades judiciales, la que dicta la sentencia de la Audiencia de Sevilla y la que concluyó el juez de menores que juzgó y condenó al ‘Cuco’ por encubrimiento. No coinciden en las horas en la que sacaron el cuerpo, tampoco en quienes ayudaron a Miguel a hacerlo. A pesar de todo, abogados y otros protagonistas judiciales en este asunto coinciden en que la sentencia de la Audiencia fue muy dura para las pruebas que existían: la confesión de Carcaño.

Miguel, al que su hermano y otros amigos califican de «mentiroso», más adelante apuntó a Francisco Javier Delgado. En la última versión explicaba que su hermano le pegó a Marta con la culata de una pistola en el transcurso de una discusión entre ambos por los impagos de la hipoteca del piso de León XIII. Éste ha sido el último asidero al que se ha agarrado la familia para intentar inculpar a Delgado, pero el juez de Instrucción número 4 de Sevilla, que mantiene abierta una pieza para la localización del cuerpo, archivó esta vía. Esto está pendiente de recurso.

Lo que queda ahora
Por supuesto, Francisco Javier Delgado desmiente la última historia contada por su hermano: «Duele que alguien que ha convivido 17 años contigo tenga tan mal corazón, no sólo para hacer lo que hizo, sino por lo que me quiere hacer a mí». Son palabras del hermano del asesino en la docuserie de Netflix.

Precisamente la serie, a través del trabajo del equipo de investigación de Cuarzo y el periodista Nacho Abad, ofrece algunos datos que intentan poner en entredicho la coartada de Delgado para desligarse de los hechos de la noche del 24 de enero, como las horas en las que estuvo en el piso de su exmujer y su hija en la calle Tharsis, gracias a unas grabaciones de cámara de seguridad que no están aportadas a la causa por su mala calidad, o las horas en las que estuvo en el bar que regentaba en la zona de Santa Justa.

¿Y ahora qué?
El único y último propósito de la familia de Marta, como vienen reiterando Antonio y Eva desde hace años, es saber dónde está su hija. Para ello, el juez ha ordenado a un perito judicial que analice los móviles de Carcaño y de los otros implicados para poder determinar, gracias a las nuevas tecnologías, el itinerario que todos hicieron en las horas claves de este crimen y poder conocer dónde dejaron el cadáver de la joven.

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