La Fundación Rojas-Marcos abrirá la muralla islámica del Arenal a las visitas

El lienzo de la muralla islámica de Sevilla que ha aparecido en la sede de la Fundación Alejandro Rojas-Marcos quedará abierto al público. Ese es uno de los asuntos que ha acordado la comisión de seguimiento, integrada por miembros de la citada institución y de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, que se constituyó ayer para velar por la conservación de este bien del siglo XII.

Todavía no se han acordado las condiciones ni la manera en la que se exhibirá, pero sí se ha dejado claro que será visitable. Así lo recoge el protocolo firmado el pasado 1 de octubre al pie de tan relevante hallazgo para su puesta en valor. La comisión de seguimiento recién creada velará por el cumplimiento de ese documento que reconoce el esfuerzo de la fundación que ha recuperado y restaurado el tramo de muralla «habiendo atendido todas las recomendaciones del informe arqueológico elevado a la Comisión Provincial de Patrimonio».

Además de abrir la muralla al público se promoverá su difusión y se garantizará la conservación y la protección de la misma de acuerdo a lo que establece la Ley de Patrimonio Histórico para los declarados Bienes de Interés Cultural, que es el máximo nivel de protección que tiene una edificación.

La mencionada comisión de seguimiento está constituida por dos miembros de la Fundación Alejandro Rojas-Marcos, que lleva el nombre de su fundador cuando éste dejó de presidirla, y de otros dos miembros de la Consejería de Cultura. Los primeros son la actual presidenta y la vicepresidenta de la institución cultural, Ana Arillo y Sonia Vivancos, respectivamente. Junto a ellos se sentarán periódicamente el director general del Patrimonio Histórico, Miguel Ángel Arauz, y la delegada territorial de Cultura, Susana Cayuelas. Como secretario actuará Juan Luis Villalba.

En las siguientes reuniones de esta comisión de seguimiento se determinará el nivel de compromiso de la administración andaluza y la manera en la que el hallazgo podrá ser visitable. La muralla restaurada se encuentra en el patio de la sede de la fundación, sirviendo como muro medianero entre dos fincas que tienen entrada por la calle Castelar y Valdés Leal.

El descubrimiento de este lienzo, uno de los más completos, fue por casualidad. A Alejandro Rojas-Marcos lo puso sobre la pista el arquitecto Eduardo Martínez de Zúñiga y esa posibilidad de que un trozo de la historia de Sevilla tan importante estuviera tras esa pared lo empezó a obsesionar. El azar quiso que unas obras en un piso colindante desvelaran el misterio dejando a la luz parte de un merlón de la fortificación tras un desprendimiento.

A partir de ahí todo se paralizó hasta que se lograron los permisos necesarios para poder iniciar la restauración. El exalcalde andalucista destaca la excelente colaboración entre administraciones para sacar adelante el proyecto.

Licencias, trámites y una pequeña espera hasta recibir el visto bueno de órganos como la Comisión provincial de Patrimonio fueron necesarios antes de empezar a picar, esta vez con sumo cuidado para no dañar el lienzo, que ofrece una información impagable sobre los materiales, la disposición de los mismos y la técnica constructiva que se emplearon para levantar la muralla almorávide, que podría ser obra del mismo maestro constructor que levantó las del Alcázar, como sospecha el arqueólogo jefe, Miguel Ángel Tabales. En esta labor se han implicado también el arquitecto Manuel Martínez de Pinillos, el historiador José Luis Villar y la restauradora Maite Béjar.El lienzo de la muralla islámica de Sevilla que ha aparecido en la sede de la Fundación Alejandro Rojas-Marcos quedará abierto al público. Ese es uno de los asuntos que ha acordado la comisión de seguimiento, integrada por miembros de la citada institución y de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, que se constituyó ayer para velar por la conservación de este bien del siglo XII.

Todavía no se han acordado las condiciones ni la manera en la que se exhibirá, pero sí se ha dejado claro que será visitable. Así lo recoge el protocolo firmado el pasado 1 de octubre al pie de tan relevante hallazgo para su puesta en valor. La comisión de seguimiento recién creada velará por el cumplimiento de ese documento que reconoce el esfuerzo de la fundación que ha recuperado y restaurado el tramo de muralla «habiendo atendido todas las recomendaciones del informe arqueológico elevado a la Comisión Provincial de Patrimonio».

Además de abrir la muralla al público se promoverá su difusión y se garantizará la conservación y la protección de la misma de acuerdo a lo que establece la Ley de Patrimonio Histórico para los declarados Bienes de Interés Cultural, que es el máximo nivel de protección que tiene una edificación.

La mencionada comisión de seguimiento está constituida por dos miembros de la Fundación Alejandro Rojas-Marcos, que lleva el nombre de su fundador cuando éste dejó de presidirla, y de otros dos miembros de la Consejería de Cultura. Los primeros son la actual presidenta y la vicepresidenta de la institución cultural, Ana Arillo y Sonia Vivancos, respectivamente. Junto a ellos se sentarán periódicamente el director general del Patrimonio Histórico, Miguel Ángel Arauz, y la delegada territorial de Cultura, Susana Cayuelas. Como secretario actuará Juan Luis Villalba.

En las siguientes reuniones de esta comisión de seguimiento se determinará el nivel de compromiso de la administración andaluza y la manera en la que el hallazgo podrá ser visitable. La muralla restaurada se encuentra en el patio de la sede de la fundación, sirviendo como muro medianero entre dos fincas que tienen entrada por la calle Castelar y Valdés Leal.

El descubrimiento de este lienzo, uno de los más completos, fue por casualidad. A Alejandro Rojas-Marcos lo puso sobre la pista el arquitecto Eduardo Martínez de Zúñiga y esa posibilidad de que un trozo de la historia de Sevilla tan importante estuviera tras esa pared lo empezó a obsesionar. El azar quiso que unas obras en un piso colindante desvelaran el misterio dejando a la luz parte de un merlón de la fortificación tras un desprendimiento.

A partir de ahí todo se paralizó hasta que se lograron los permisos necesarios para poder iniciar la restauración. El exalcalde andalucista destaca la excelente colaboración entre administraciones para sacar adelante el proyecto.

Licencias, trámites y una pequeña espera hasta recibir el visto bueno de órganos como la Comisión provincial de Patrimonio fueron necesarios antes de empezar a picar, esta vez con sumo cuidado para no dañar el lienzo, que ofrece una información impagable sobre los materiales, la disposición de los mismos y la técnica constructiva que se emplearon para levantar la muralla almorávide, que podría ser obra del mismo maestro constructor que levantó las del Alcázar, como sospecha el arqueólogo jefe, Miguel Ángel Tabales. En esta labor se han implicado también el arquitecto Manuel Martínez de Pinillos, el historiador José Luis Villar y la restauradora Maite Béjar.

Deja un comentario