Juan Espadas: «Ser alcalde de mi ciudad es el mayor honor que habré tenido jamás, pase lo que pase»

El frenazo de Juan Espadas a su salida como alcalde para dedicarse al PSOE-A, del que ahora es secretario general, ha supeditado buena parte del pleno ordinario del mes de noviembre, celebrado este jueves en el Ayuntamiento de Sevilla. La sesión venía ya muy descargada de asuntos de relevancia, como viene siendo norma a lo largo de este año, y tenía sus focos colocados en el relevo en la Alcaldía y la posibilidad de que se tratase ya del primero de los plenos con novedades importantes en ese sentido. Pero el aplazamiento de la marcha y el relevo al frente del Gobierno local expuesto públicamente por el propio Espadas el miércoles ha variado notablemente el escenario. Eso sí, pese a la menor expectación, el tema en cuestión ha centrado las críticas de la oposición, que ha acusado al gabinete municipal de inacción y de tener a la ciudad «abandonada» a causa de la dedicación del regidor a cuestiones orgánicas.

Muy a la defensiva, el propio Espadas ha hecho alusión a la cuestión cuando ha sido preguntado por Vox, partido que ha subrayado que en los dos últimos años las propuestas de gobierno durante los nueve primeros meses de cada uno de ellos han pasado de 219 a 124, y «todo ello a pesar de que el anterior fue un año con muy escasa actividad por la pandemia». Negando la mayor, el todavía alcalde ha asegurado que «el mejor ejemplo de que la actividad está aumentando es el de la Gerencia de Urbanismo, donde las licencias de obra no paran de crecer y se ha llegado ya este año a los 71 millones de euros de presupuesto a los que se le ha concedido esa licencia». Después de hacer un repaso por distintas obras que se vienen ejecutando en la ciudad, Espadas ha indicado, de manera un tanto sorprendente y hasta paradójica, que «la realidad está ahí fuera y no en este salón de plenos, del que muchos deben salir para enterarse de qué va esto y no venir una vez al mes a esta sesión a decir cosas sin base. Hay que estar donde están de verdad los problemas de los sevillanos».

«Llevo trabajando en el Ayuntamiento desde que empecé en la oposición en el año 2011 -ha añadido visiblemente molesto-, ya hace bastante y no soy un recién llegado ni nadie me puede decir que no me he dedicado en cuerpo y alma a la ciudad. Ser alcalde de mi ciudad es un honor que me llevaré siempre y que será lo máximo que habré hecho, pase lo que pase, la responsabilidad más importante que he desarrollado en mi vida. Por eso no consiento que nadie me dé lecciones ni me falte al respecto de esta manera, porque dudar de mi dedicación y responsabilidad principal, que es Sevilla, es una falta de respeto. Dedico mi esfuerzo y mi trabajo a resolver los problemas de Sevilla». Al hilo de ello, el regidor ha reiterado que en estos momentos su objetivo prioritario es sellar el presupuesto local del año que viene y que, con eso, «marca las diferencias con el Gobierno andaluz, donde no ponen esas cuentas públicas por encima de todo lo demás».

Los presupuestos y la Junta
Precisamente ese presupuesto de 2022, ya elaborado por el gabinete municipal y que se termina de perfilar estos días con los tres concejales de Adelante Sevilla para que éstos den su respaldo -y con ello permitan a Espadas cumplir con el requisito esencial que él mismo ha marcado oficialmente para abandonar el cargo-, ha sido el centro de uno de los más encendidos debates de la sesión plenaria. El portavoz adjunto del PP, Rafael Belmonte, ha llamado la atención a Adelante, de hecho, por negociar los presupuestos mientras critica la ejecución de las cuentas de 2020, algo ante lo que la formación de izquierdas se ha limitado a afirmar que «ya se verá» qué ocurre. La delegada de Hacienda, la socialista Sonia Gaya, se ha agarrado al argumentario socialista de la semana y simplemente ha cuestionado al edil popular sobre si «también piensa que el presupuesto es una estupidez», haciendo referencia a las palabras del vicepresidente de la Junta de Andalucía y líder de Ciudadanos (Cs) en la región, Juan Marín, grabadas en una reunión interna del grupo parlamentario en la que defendió que «es estúpido» presentar y aprobar un presupuesto «en año electoral» en Andalucía. En este contexto, el portavoz adjunto de Adelante, Daniel González Rojas, ha defendido el apoyo a «este documento meramente técnico», subrayando, eso sí, que no comprende los niveles de ejecución llevados a cabo por el Gobierno local teniendo en cuenta que 2020 «era el año de la pandemia».

Los socios comunistas y podemitas para el presupuesto, con ello, han aprovechado para criticar agujeros en la gestión del equipo de Espadas, pese a que el acuerdo para las próximas cuentas es ya prácticamente una realidad. González Rojas ha señalado que, «aunque se apunta a un 82,8 por ciento de ejecución del presupuesto, hay partidas con escaso desarrollo», mencionando que «en inversiones reales de obras se han ejecutado el 14,5 por ciento del presupuesto, más de 57 millones sin ejecutar; mientras que en obras en colegios se ha hecho el 9,3 por ciento o en las calles, el 22,4 por ciento». «Hay más de 20 millones sin ejecutar en servicios sociales, lo que no se entiende en un año con pandemia, y queda más de un millón sin desarrollar en zonas de transformación social y un 50 por ciento en empleo», ha advertido.

Tras su intervención, el popular Belmonte ha subrayado que Adelante «ha querido hablar de presupuestos» y le ha espetado a Rojas que ha realizado una intervención «con un lamento de poco peso, porque seguro que volverán a por más el año que viene». Rojas ha respondido que «habrá que ver si Adelante beberá y soplará al mismo tiempo, como die el PP». «Si los populares prefieren sentarse en el no y no negociar, es su problema -ha indicado el concejal comunista-. Nosotros tenemos otra posición también legítima. Ya veremos…». Al hilo de ello, la socialista Gaya ha calificado el análisis de Rojas como «simplista y sesgado», insistiendo en que «no considera los compromisos de pagos, por ejemplo». La delegada de Hacienda ha criticado al grupo de izquierdas, aunque todo apunta a que el pacto entre ambas formaciones para firmar el próximo presupuesto es ya casi un hecho.El frenazo de Juan Espadas a su salida como alcalde para dedicarse al PSOE-A, del que ahora es secretario general, ha supeditado buena parte del pleno ordinario del mes de noviembre, celebrado este jueves en el Ayuntamiento de Sevilla. La sesión venía ya muy descargada de asuntos de relevancia, como viene siendo norma a lo largo de este año, y tenía sus focos colocados en el relevo en la Alcaldía y la posibilidad de que se tratase ya del primero de los plenos con novedades importantes en ese sentido. Pero el aplazamiento de la marcha y el relevo al frente del Gobierno local expuesto públicamente por el propio Espadas el miércoles ha variado notablemente el escenario. Eso sí, pese a la menor expectación, el tema en cuestión ha centrado las críticas de la oposición, que ha acusado al gabinete municipal de inacción y de tener a la ciudad «abandonada» a causa de la dedicación del regidor a cuestiones orgánicas.

Muy a la defensiva, el propio Espadas ha hecho alusión a la cuestión cuando ha sido preguntado por Vox, partido que ha subrayado que en los dos últimos años las propuestas de gobierno durante los nueve primeros meses de cada uno de ellos han pasado de 219 a 124, y «todo ello a pesar de que el anterior fue un año con muy escasa actividad por la pandemia». Negando la mayor, el todavía alcalde ha asegurado que «el mejor ejemplo de que la actividad está aumentando es el de la Gerencia de Urbanismo, donde las licencias de obra no paran de crecer y se ha llegado ya este año a los 71 millones de euros de presupuesto a los que se le ha concedido esa licencia». Después de hacer un repaso por distintas obras que se vienen ejecutando en la ciudad, Espadas ha indicado, de manera un tanto sorprendente y hasta paradójica, que «la realidad está ahí fuera y no en este salón de plenos, del que muchos deben salir para enterarse de qué va esto y no venir una vez al mes a esta sesión a decir cosas sin base. Hay que estar donde están de verdad los problemas de los sevillanos».

«Llevo trabajando en el Ayuntamiento desde que empecé en la oposición en el año 2011 -ha añadido visiblemente molesto-, ya hace bastante y no soy un recién llegado ni nadie me puede decir que no me he dedicado en cuerpo y alma a la ciudad. Ser alcalde de mi ciudad es un honor que me llevaré siempre y que será lo máximo que habré hecho, pase lo que pase, la responsabilidad más importante que he desarrollado en mi vida. Por eso no consiento que nadie me dé lecciones ni me falte al respecto de esta manera, porque dudar de mi dedicación y responsabilidad principal, que es Sevilla, es una falta de respeto. Dedico mi esfuerzo y mi trabajo a resolver los problemas de Sevilla». Al hilo de ello, el regidor ha reiterado que en estos momentos su objetivo prioritario es sellar el presupuesto local del año que viene y que, con eso, «marca las diferencias con el Gobierno andaluz, donde no ponen esas cuentas públicas por encima de todo lo demás».

Los presupuestos y la Junta
Precisamente ese presupuesto de 2022, ya elaborado por el gabinete municipal y que se termina de perfilar estos días con los tres concejales de Adelante Sevilla para que éstos den su respaldo -y con ello permitan a Espadas cumplir con el requisito esencial que él mismo ha marcado oficialmente para abandonar el cargo-, ha sido el centro de uno de los más encendidos debates de la sesión plenaria. El portavoz adjunto del PP, Rafael Belmonte, ha llamado la atención a Adelante, de hecho, por negociar los presupuestos mientras critica la ejecución de las cuentas de 2020, algo ante lo que la formación de izquierdas se ha limitado a afirmar que «ya se verá» qué ocurre. La delegada de Hacienda, la socialista Sonia Gaya, se ha agarrado al argumentario socialista de la semana y simplemente ha cuestionado al edil popular sobre si «también piensa que el presupuesto es una estupidez», haciendo referencia a las palabras del vicepresidente de la Junta de Andalucía y líder de Ciudadanos (Cs) en la región, Juan Marín, grabadas en una reunión interna del grupo parlamentario en la que defendió que «es estúpido» presentar y aprobar un presupuesto «en año electoral» en Andalucía. En este contexto, el portavoz adjunto de Adelante, Daniel González Rojas, ha defendido el apoyo a «este documento meramente técnico», subrayando, eso sí, que no comprende los niveles de ejecución llevados a cabo por el Gobierno local teniendo en cuenta que 2020 «era el año de la pandemia».

Los socios comunistas y podemitas para el presupuesto, con ello, han aprovechado para criticar agujeros en la gestión del equipo de Espadas, pese a que el acuerdo para las próximas cuentas es ya prácticamente una realidad. González Rojas ha señalado que, «aunque se apunta a un 82,8 por ciento de ejecución del presupuesto, hay partidas con escaso desarrollo», mencionando que «en inversiones reales de obras se han ejecutado el 14,5 por ciento del presupuesto, más de 57 millones sin ejecutar; mientras que en obras en colegios se ha hecho el 9,3 por ciento o en las calles, el 22,4 por ciento». «Hay más de 20 millones sin ejecutar en servicios sociales, lo que no se entiende en un año con pandemia, y queda más de un millón sin desarrollar en zonas de transformación social y un 50 por ciento en empleo», ha advertido.

Tras su intervención, el popular Belmonte ha subrayado que Adelante «ha querido hablar de presupuestos» y le ha espetado a Rojas que ha realizado una intervención «con un lamento de poco peso, porque seguro que volverán a por más el año que viene». Rojas ha respondido que «habrá que ver si Adelante beberá y soplará al mismo tiempo, como die el PP». «Si los populares prefieren sentarse en el no y no negociar, es su problema -ha indicado el concejal comunista-. Nosotros tenemos otra posición también legítima. Ya veremos…». Al hilo de ello, la socialista Gaya ha calificado el análisis de Rojas como «simplista y sesgado», insistiendo en que «no considera los compromisos de pagos, por ejemplo». La delegada de Hacienda ha criticado al grupo de izquierdas, aunque todo apunta a que el pacto entre ambas formaciones para firmar el próximo presupuesto es ya casi un hecho.

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