Eloísa Bernáldez: «La vida continuará. La incógnita es saber qué será de nuestra especie con el cambio climático»

¿Es correcto hablar de cambio climático o de cambios climáticos?

Es correcto hablar de cambio climático porque lo hacemos a nivel global. Pero es verdad que los efectos de este cambio climático son desiguales en las diferentes regiones del planeta.

En realidad la tierra es un ser vivo y vive en permanente estado de cambio. ¿Este que se anuncia por determinadas escuelas científicas es tan destructivo como se pregona?

Las consecuencias son muy graves. Los que trabajamos en el pasado hemos observado cómo han caído imperios y culturas con pequeños cambios climáticos. La historia de la civilización, me refiero a los últimos ocho mil doscientos años, la temperatura ha tenido una oscilación entre entre uno y dos grados. En los últimos cien años parece que hemos oscilado entre 0,5 y 1 grado. Y esa oscilación ha hecho caer imperios y culturas.

¿Usted cree que vamos directo a otro gran cambio climático como los cinco que ha sufrido la tierra?

La vida continuará pase lo que pase. Otra cosa es saber qué será de nuestro futuro como especie.

Bill Gates ha dicho que le dejen ocultar el sol y acabará con el problema…

Los problemas climáticos son, en primera instancia, un asunto de científicos. La política tiene que poner los medios para educar a la sociedad.

Se nos ha dicho que desaparecerán poblaciones costeras, que veremos a la Giralda como la estatua de la libertad en la película del Planeta de los simios y que la humanidad vivirá el apocalipsis. ¿Es para tanto?

La desglaciación está haciendo subir los niveles del mar y afectando a la costa. El sesenta y cinco por ciento de la población vive en el litoral y esa es la catástrofe. Un reciente informe de la ONU lo prevé a sesenta años vista.

¿Pero el planeta se enfría o se calienta?. Parece que no hay una conclusión firme al respecto.

La dinámica es hacia un enfriamiento. Comprobado. Y el impacto de la actividad humana está invirtiendo está dinámica. Es decir, en vez de bajar las temperaturas, están subiendo. Casi un grado en los últimos 150 años.

A usted la conocen los arqueólogos como Eloísa la de los huesos. ¿Puede explicarnos por qué?

Porque me dedico a estudiar los restos de animales que quedan en los basureros arqueológicos. Y reconstruyo las costumbres de los humanos y su relación con el medio ambiente.

Usted ha seguido el rastro de las ballenas en Cantillana, los cangrejos de mar en el Aljarafe y la desaparición de la ostra autóctona en el litoral. ¿La fauna y la flora actual del Guadalquivir es similar a la del Neolítico?

En general es el mismo ecosistema. Lo que sí estamos haciendo desaparecer es el equilibrio de ese ecosistema con consecuencias graves en la pérdida de especies.

Se podría decir que su especialidad investigadora es el Holoceno, un periodo de diez mil años, donde los humanos ya han desarrollado la agricultura y la ganadería. Es el gran salto adelante ¿no?

Sí, es lo más revolucionario que ha pasado en el mundo protagonizado por una especie. Ni los dinosaurios cambiaron el mundo tanto como nosotros.

En esos diez mil años ¿cuántos picos climáticos se produjeron?

Varios de enfriamiento y calentamiento. Los especialistas difieren. Los cambios culturales en Andalucía coinciden con los cambios climáticos.

¿Me dice usted que, por ejemplo, la invasión árabe está vinculada a un determinado pico climático?

Efectivamente. Se produjo un cambio climático con elevaciones de temperatura y se le conoce como el periodo cálido medieval, que arranca en el siglo VIII y dura cuatrocientos años. Vinieron buscando recursos.

Los arqueólogos hablan del gran apagón producido mil doscientos años antes de Cristo en toda la cuenca mediterránea. ¿Qué lo produjo?

Un cambio climático natural pero severo. Fue un enfriamiento. Hubo cambios en los movimientos orbitales que produjo aridez con consecuencias para la agricultura y el ecosistema.

¿Un cambio climático parecido al del gran apagón es el que se nos anuncia o tiene carácter más leve?

Puede ser mucho más grave. Hoy hay más población que entonces. Y las migraciones no serían tan fáciles. Además, dependemos de la tecnología. Nuestra vida es mucho más compleja.

¿Sigue manteniendo que la caída del imperio romano estuvo vinculada con un cambio climático?

No lo digo yo. Lo dicen los expertos. En cada cambio cultural los científicos encontramos una vinculación con un cambio climático.

¿Las grandes migraciones actuales también lo relaciona con el cambio climático anunciado?

Sin ninguna duda. Una migración es siempre una búsqueda de los recursos que ya no tienes.

Eloísa Bernáldez – Vanessa Gómez
Huesos
Bióloga, con master en Historia, profesora asociada de Ciencias Ambientales de la UPO, Jefa del laboratorio de Paleontología y Paleobiología del IAPH, trabaja actualmente en un documental sobre el cambio climático para la Consejería de Medio Ambiente. Entró en el mundo de la arqueología gracias a sus huesos. Tenía una colección propia y fue a donarla al Museo Arqueológico. Allí le pidieron que si no le importaba analizar los que tenían en stock. Y desde entonces no hay excavación en la que no intervenga para sacar conclusiones científicas. En noviembre, junto como Miriam Seco, viajará a Egipto para hacer lo que ya ha hecho en Dubái: analizar huesos y reconstruir el pasado.¿Es correcto hablar de cambio climático o de cambios climáticos?

Es correcto hablar de cambio climático porque lo hacemos a nivel global. Pero es verdad que los efectos de este cambio climático son desiguales en las diferentes regiones del planeta.

En realidad la tierra es un ser vivo y vive en permanente estado de cambio. ¿Este que se anuncia por determinadas escuelas científicas es tan destructivo como se pregona?

Las consecuencias son muy graves. Los que trabajamos en el pasado hemos observado cómo han caído imperios y culturas con pequeños cambios climáticos. La historia de la civilización, me refiero a los últimos ocho mil doscientos años, la temperatura ha tenido una oscilación entre entre uno y dos grados. En los últimos cien años parece que hemos oscilado entre 0,5 y 1 grado. Y esa oscilación ha hecho caer imperios y culturas.

¿Usted cree que vamos directo a otro gran cambio climático como los cinco que ha sufrido la tierra?

La vida continuará pase lo que pase. Otra cosa es saber qué será de nuestro futuro como especie.

Bill Gates ha dicho que le dejen ocultar el sol y acabará con el problema…

Los problemas climáticos son, en primera instancia, un asunto de científicos. La política tiene que poner los medios para educar a la sociedad.

Se nos ha dicho que desaparecerán poblaciones costeras, que veremos a la Giralda como la estatua de la libertad en la película del Planeta de los simios y que la humanidad vivirá el apocalipsis. ¿Es para tanto?

La desglaciación está haciendo subir los niveles del mar y afectando a la costa. El sesenta y cinco por ciento de la población vive en el litoral y esa es la catástrofe. Un reciente informe de la ONU lo prevé a sesenta años vista.

¿Pero el planeta se enfría o se calienta?. Parece que no hay una conclusión firme al respecto.

La dinámica es hacia un enfriamiento. Comprobado. Y el impacto de la actividad humana está invirtiendo está dinámica. Es decir, en vez de bajar las temperaturas, están subiendo. Casi un grado en los últimos 150 años.

A usted la conocen los arqueólogos como Eloísa la de los huesos. ¿Puede explicarnos por qué?

Porque me dedico a estudiar los restos de animales que quedan en los basureros arqueológicos. Y reconstruyo las costumbres de los humanos y su relación con el medio ambiente.

Usted ha seguido el rastro de las ballenas en Cantillana, los cangrejos de mar en el Aljarafe y la desaparición de la ostra autóctona en el litoral. ¿La fauna y la flora actual del Guadalquivir es similar a la del Neolítico?

En general es el mismo ecosistema. Lo que sí estamos haciendo desaparecer es el equilibrio de ese ecosistema con consecuencias graves en la pérdida de especies.

Se podría decir que su especialidad investigadora es el Holoceno, un periodo de diez mil años, donde los humanos ya han desarrollado la agricultura y la ganadería. Es el gran salto adelante ¿no?

Sí, es lo más revolucionario que ha pasado en el mundo protagonizado por una especie. Ni los dinosaurios cambiaron el mundo tanto como nosotros.

En esos diez mil años ¿cuántos picos climáticos se produjeron?

Varios de enfriamiento y calentamiento. Los especialistas difieren. Los cambios culturales en Andalucía coinciden con los cambios climáticos.

¿Me dice usted que, por ejemplo, la invasión árabe está vinculada a un determinado pico climático?

Efectivamente. Se produjo un cambio climático con elevaciones de temperatura y se le conoce como el periodo cálido medieval, que arranca en el siglo VIII y dura cuatrocientos años. Vinieron buscando recursos.

Los arqueólogos hablan del gran apagón producido mil doscientos años antes de Cristo en toda la cuenca mediterránea. ¿Qué lo produjo?

Un cambio climático natural pero severo. Fue un enfriamiento. Hubo cambios en los movimientos orbitales que produjo aridez con consecuencias para la agricultura y el ecosistema.

¿Un cambio climático parecido al del gran apagón es el que se nos anuncia o tiene carácter más leve?

Puede ser mucho más grave. Hoy hay más población que entonces. Y las migraciones no serían tan fáciles. Además, dependemos de la tecnología. Nuestra vida es mucho más compleja.

¿Sigue manteniendo que la caída del imperio romano estuvo vinculada con un cambio climático?

No lo digo yo. Lo dicen los expertos. En cada cambio cultural los científicos encontramos una vinculación con un cambio climático.

¿Las grandes migraciones actuales también lo relaciona con el cambio climático anunciado?

Sin ninguna duda. Una migración es siempre una búsqueda de los recursos que ya no tienes.

Eloísa Bernáldez – Vanessa Gómez
Huesos
Bióloga, con master en Historia, profesora asociada de Ciencias Ambientales de la UPO, Jefa del laboratorio de Paleontología y Paleobiología del IAPH, trabaja actualmente en un documental sobre el cambio climático para la Consejería de Medio Ambiente. Entró en el mundo de la arqueología gracias a sus huesos. Tenía una colección propia y fue a donarla al Museo Arqueológico. Allí le pidieron que si no le importaba analizar los que tenían en stock. Y desde entonces no hay excavación en la que no intervenga para sacar conclusiones científicas. En noviembre, junto como Miriam Seco, viajará a Egipto para hacer lo que ya ha hecho en Dubái: analizar huesos y reconstruir el pasado.

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