El Prenda le pide perdón a la víctima de La Manada y acaba confesando en la cárcel

José Ángel Prenda, uno de los cinco miembros de La Manada que violaron y grabaron con sus móviles a una chica en los Sanfermines de 2016, ha cambiado la versión de los hechos que mantenía hasta ahora y ha reconocido que violó a la joven madrileña y pide perdón a su víctima. Lo hace en una carta que ha publicado la web Caso Abierto y de la que se han hecho eco numerosos medios. La misiva está fechada en el mes de julio y está dirigida a la Audiencia de Navarra.

«Por medio del presente escrito quiero manifestar a título personal (…) mi total arrepentimiento por el delito por el cual cumplo esta condena y mi solicitud personal de perdón a la víctima por los daños causados, los cuales lamento profundamente, y así mismo a sus familiares directos», escribió desde el módulo de respeto número 11 del Centro Penitenciario Puerto III, donde cumple quince años de condena.

Desde que ocurrieron los hechos, los miembros de La Manada han acusado a la víctima de inventarse el ataque. El Prenda, como lo conocen sus allegados y amigos, la llegó a acusar tres meses después de la violación de inventársela «para salir del paso». Pero ahora ha cambiado su versión y es el primero en confesar y mostrar su arrepentimiento.

En su carta, de una sola página y firmada de su puño y letra, junto a su número de DNI y su NIS (número de identificación del preso), Prenda le pide «a la ilustrísima sala» que «este perdón sea comunicado y transmitido a la víctima y sus familiares a través de los medios que dispone la Administración de Justicia para ello». Su arrepentimiento va seguido de otra petición: «Que por favor, conste en mi ejecutoria y expediente penitenciario esta solicitud (de perdón) por escrito y se me dé copia de la misma».

Salidas temporales
Según explica el artículo de Caso Abierto, cuando los presos que están en segundo grado cumplen la cuarta parte de su condena pueden solicitar permisos de salida temporales. Es la dirección de la cárcel y el juez de vigilancia penitenciaria quienes deciden si se los conceden o los deniegan, para lo que se basan en la valoración que la Junta de Tratamiento hace del interno. Esta Junta valora para ello el tiempo de condena transcurrido, el comportamiento del preso y otras circunstancias como si ha reconocido su delito, ha pedido perdón a su víctima y ha restituido el daño que causó. Por tanto, parece claro que el objetivo de El Prenda con esta carta es poder acceder a las salidas temporales de prisión.

José Ángel Prenda ha pasado cuatro años y tres meses en la cárcel en dos etapas diferentes y ha cumplido ya la cuarta parte de su condena (15 años), por lo que puede pedir permisos.

Este joven sevillñano, además, es uno de los cuatro miembros de La Manada, condenados en 2020 por el Juzgado de lo Penal número 1 de Córdoba, ya que abusaron sexualmente en mayo de 2016 de una joven en la localidad de Pozoblanco y grabaron los hechos con un teléfono móvil propiedad de uno de ellos.

En concreto, fue condenado a cuatro años y seis meses de prisión al considerar probado el tribunal que fue quien difundió las imágenes grabadas a través de dos grupos de whatsApp de los que formaban parte tanto los investigados, como terceras personas ajenas a los hechos enjuiciados.José Ángel Prenda, uno de los cinco miembros de La Manada que violaron y grabaron con sus móviles a una chica en los Sanfermines de 2016, ha cambiado la versión de los hechos que mantenía hasta ahora y ha reconocido que violó a la joven madrileña y pide perdón a su víctima. Lo hace en una carta que ha publicado la web Caso Abierto y de la que se han hecho eco numerosos medios. La misiva está fechada en el mes de julio y está dirigida a la Audiencia de Navarra.

«Por medio del presente escrito quiero manifestar a título personal (…) mi total arrepentimiento por el delito por el cual cumplo esta condena y mi solicitud personal de perdón a la víctima por los daños causados, los cuales lamento profundamente, y así mismo a sus familiares directos», escribió desde el módulo de respeto número 11 del Centro Penitenciario Puerto III, donde cumple quince años de condena.

Desde que ocurrieron los hechos, los miembros de La Manada han acusado a la víctima de inventarse el ataque. El Prenda, como lo conocen sus allegados y amigos, la llegó a acusar tres meses después de la violación de inventársela «para salir del paso». Pero ahora ha cambiado su versión y es el primero en confesar y mostrar su arrepentimiento.

En su carta, de una sola página y firmada de su puño y letra, junto a su número de DNI y su NIS (número de identificación del preso), Prenda le pide «a la ilustrísima sala» que «este perdón sea comunicado y transmitido a la víctima y sus familiares a través de los medios que dispone la Administración de Justicia para ello». Su arrepentimiento va seguido de otra petición: «Que por favor, conste en mi ejecutoria y expediente penitenciario esta solicitud (de perdón) por escrito y se me dé copia de la misma».

Salidas temporales
Según explica el artículo de Caso Abierto, cuando los presos que están en segundo grado cumplen la cuarta parte de su condena pueden solicitar permisos de salida temporales. Es la dirección de la cárcel y el juez de vigilancia penitenciaria quienes deciden si se los conceden o los deniegan, para lo que se basan en la valoración que la Junta de Tratamiento hace del interno. Esta Junta valora para ello el tiempo de condena transcurrido, el comportamiento del preso y otras circunstancias como si ha reconocido su delito, ha pedido perdón a su víctima y ha restituido el daño que causó. Por tanto, parece claro que el objetivo de El Prenda con esta carta es poder acceder a las salidas temporales de prisión.

José Ángel Prenda ha pasado cuatro años y tres meses en la cárcel en dos etapas diferentes y ha cumplido ya la cuarta parte de su condena (15 años), por lo que puede pedir permisos.

Este joven sevillñano, además, es uno de los cuatro miembros de La Manada, condenados en 2020 por el Juzgado de lo Penal número 1 de Córdoba, ya que abusaron sexualmente en mayo de 2016 de una joven en la localidad de Pozoblanco y grabaron los hechos con un teléfono móvil propiedad de uno de ellos.

En concreto, fue condenado a cuatro años y seis meses de prisión al considerar probado el tribunal que fue quien difundió las imágenes grabadas a través de dos grupos de whatsApp de los que formaban parte tanto los investigados, como terceras personas ajenas a los hechos enjuiciados.

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