El IAPH halla indicios de la mano de Velázquez en una Inmaculada de la Magdalena

Cuando Soledad Rojas donó el cuadro a la parroquia de la Magdalena, ya se intuía que la pintura de aquella Inmaculada con el Niño escondía la traza de un maestro. Aquella feligresa que conservaba en su casa del entorno de Marqués de Paradas esta obra sabía que lo que entregaba era una pieza de incalculable valor. La donación se hizo efectiva en enero de 2021, a su fallecimiento. El párroco, Francisco Román, en su afán permanente por recuperar el patrimonio oscurecido por el tiempo y la mala conservación que posee el viejo convento de San Pablo, gestionó con la Consejería de Cultura la restauración del cuadro. De partida, se sabía por similitudes estéticas que procedía del taller de Francisco Pacheco, gracias a las investigaciones del historiador del arte Álvaro Cabezas. Sin embargo, cuando el lienzo llegó al Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, los estudios previos, los materiales, la traza y la similitud con otras obras reveló que podría esconder la mano de Diego de Velázquez, que por aquel entonces era discípulo de Pacheco.

En el IAPH, además de la restauración del cuadro, que ha recuperado todo su esplendor, ha iniciado un estudio en profundidad para confirmar la atribución, que está entre el propio Pacheco o sus alumnos por aquel entonces Alonso Cano y Diego de Velázquez. «Estamos en un proceso de investigación porque tenemos muchos datos y estamos cotejándolos con instituciones nacionales e internacionales. Es del taller de Pacheco y, en ese momento, allí estaban Velázquez, Alonso Cano o López Caro. Los resultados se conocerán en marzo», ha explicado este viernes el historiador del Instituto Gabriel Ferreras durante la presentación de la restauración de la obra.

Ferreras ha comparado este cuadro con la Inmaculada de Velázquez de la National Gallery de Londres o con la de Alonso Cano que está en Granada, por la riqueza iconográfica: «Los lemas de las letanías y los salmos que se ven en la parte baja son elementos que manda hacer Pacheco como tratadista y sus discípulos lo siguen representando».

Detalle de la parte de abajo del cuadro de la Inmaculada de la Magdalena

Manuel Gómez
Por su parte, la restauradora Eva Claver, que ha trabajado sobre la obra bajo la coordinación de Lourdes Núñez, ha analizado el proceso de intervención: «El cuadro tenía una gran cantidad de repintes, tantos que ocupaban casi la totalidad de la obra. Al eliminarlos, encontramos dos cosas: la primera es que estábamos ante un lienzo de gran calidad, constatando lo que ya se intuía. Y, lo segundo, el grado de degradación que tenían los estratos pictóricos, sobre todo en la orla de flores que rodea a la Virgen. Se cebaron con ella con la intención de eliminarla». Así, se reintegró al completo siguiendo los criterios científicos y se restableció el cromatismo de la obra de la forma más cercana al original, confirmando también que los pigmentos son materiales de calidad.

«Ojalá sea de Velázquez»
En la presentación de la obra, cuyo acto ha tenido lugar en el coro alto de la parroquia de la Magdalena, ha estado presente el arzobispo emérito de Sevilla monseñor Juan José Asenjo. En su intervención, en la que ha destacado la figura del párroco, un «valedor extraordinario» del patrimonio del templo, ha señalado que «ojalá el cuadro sea de Velázquez, pero tampoco es desperdicio que sea de Pacheco». Por último, pidió a la consejera de Cultura, Patricia Del Pozo, que siga ayudando a esta parroquia, que «es la segunda o la tercera catedral de Sevilla». Del Pozo, por su parte, destacó «el enorme patrimonio que atesoran las iglesias de Andalucía», así como «el firme compromiso de la Junta de Andalucía para seguir colaborando en su recuperación y promoción».

El párroco, Francisco Román, informó de que el cuadro se podrá contemplar en el coro alto, una zona restaurada y que servirá de exposición, donde se encuentran obras de pintores como Zurbarán pero donde destacará sobre todas las demás esta Inmaculada.Cuando Soledad Rojas donó el cuadro a la parroquia de la Magdalena, ya se intuía que la pintura de aquella Inmaculada con el Niño escondía la traza de un maestro. Aquella feligresa que conservaba en su casa del entorno de Marqués de Paradas esta obra sabía que lo que entregaba era una pieza de incalculable valor. La donación se hizo efectiva en enero de 2021, a su fallecimiento. El párroco, Francisco Román, en su afán permanente por recuperar el patrimonio oscurecido por el tiempo y la mala conservación que posee el viejo convento de San Pablo, gestionó con la Consejería de Cultura la restauración del cuadro. De partida, se sabía por similitudes estéticas que procedía del taller de Francisco Pacheco, gracias a las investigaciones del historiador del arte Álvaro Cabezas. Sin embargo, cuando el lienzo llegó al Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, los estudios previos, los materiales, la traza y la similitud con otras obras reveló que podría esconder la mano de Diego de Velázquez, que por aquel entonces era discípulo de Pacheco.

En el IAPH, además de la restauración del cuadro, que ha recuperado todo su esplendor, ha iniciado un estudio en profundidad para confirmar la atribución, que está entre el propio Pacheco o sus alumnos por aquel entonces Alonso Cano y Diego de Velázquez. «Estamos en un proceso de investigación porque tenemos muchos datos y estamos cotejándolos con instituciones nacionales e internacionales. Es del taller de Pacheco y, en ese momento, allí estaban Velázquez, Alonso Cano o López Caro. Los resultados se conocerán en marzo», ha explicado este viernes el historiador del Instituto Gabriel Ferreras durante la presentación de la restauración de la obra.

Ferreras ha comparado este cuadro con la Inmaculada de Velázquez de la National Gallery de Londres o con la de Alonso Cano que está en Granada, por la riqueza iconográfica: «Los lemas de las letanías y los salmos que se ven en la parte baja son elementos que manda hacer Pacheco como tratadista y sus discípulos lo siguen representando».

Detalle de la parte de abajo del cuadro de la Inmaculada de la Magdalena

Manuel Gómez
Por su parte, la restauradora Eva Claver, que ha trabajado sobre la obra bajo la coordinación de Lourdes Núñez, ha analizado el proceso de intervención: «El cuadro tenía una gran cantidad de repintes, tantos que ocupaban casi la totalidad de la obra. Al eliminarlos, encontramos dos cosas: la primera es que estábamos ante un lienzo de gran calidad, constatando lo que ya se intuía. Y, lo segundo, el grado de degradación que tenían los estratos pictóricos, sobre todo en la orla de flores que rodea a la Virgen. Se cebaron con ella con la intención de eliminarla». Así, se reintegró al completo siguiendo los criterios científicos y se restableció el cromatismo de la obra de la forma más cercana al original, confirmando también que los pigmentos son materiales de calidad.

«Ojalá sea de Velázquez»
En la presentación de la obra, cuyo acto ha tenido lugar en el coro alto de la parroquia de la Magdalena, ha estado presente el arzobispo emérito de Sevilla monseñor Juan José Asenjo. En su intervención, en la que ha destacado la figura del párroco, un «valedor extraordinario» del patrimonio del templo, ha señalado que «ojalá el cuadro sea de Velázquez, pero tampoco es desperdicio que sea de Pacheco». Por último, pidió a la consejera de Cultura, Patricia Del Pozo, que siga ayudando a esta parroquia, que «es la segunda o la tercera catedral de Sevilla». Del Pozo, por su parte, destacó «el enorme patrimonio que atesoran las iglesias de Andalucía», así como «el firme compromiso de la Junta de Andalucía para seguir colaborando en su recuperación y promoción».

El párroco, Francisco Román, informó de que el cuadro se podrá contemplar en el coro alto, una zona restaurada y que servirá de exposición, donde se encuentran obras de pintores como Zurbarán pero donde destacará sobre todas las demás esta Inmaculada.

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