El día que Curro se vio «con el agua al cuello» hace 30 años

Era 22 de noviembre de 1991. Sevilla se preparaba hace 30 años para dar los últimos retoques a su Expo´92 y uno de los platos estrella era la llegada a la muestra universal de una reproducción de la Nao Victoria -la embarcación que dio la primera vuelta al mundo-. Así que todos los políticos que cabían en el acto se fueron a Isla Cristina a asistir a su botadura. Hubo de todo: banderas, canapés, música, una niña que rompió la botella contra el casco…

Lo único que faltó fue un barco que flotara. Porque solo 20 minutos después de que tocara el agua, la nueva Nao Victoria se fue a pique. Con Curro -la mascota de la Expo´92-, en su interior. Afortunadamente no hubo que lamentar víctimas, puesto que la actriz que estaba dentro del disfraz saltó al ver cómo su barco se iba al fondo del mar. Fue rescatada por una embarcación pequeña cerca del naufragio, según firma José Cejudo en la crónica que ABC de Sevilla.

Tamaño ridículo fue portada en muchos de los periódicos de la época, estuvo en todos los informativos de televisión y fue objeto de pormenorizado análisis en las radios de la época. No deja de tener su aquel el que el barco que se supone que recreaba al que dio la vuelta al mundo no aguante más que 20 minutos sin hundirse. Y todo esto, a escasos meses de la inauguración de la Exposición Universal.

La construcción de la nave, que costó más de 100 millones de pesetas, no se puso en duda. De hecho, el problema se achacó a diversos factores: la falta de lastre, la falta de fondo donde se echó a navegar, la forma en que se remolcó… Lo único cierto es que hace 30 años, 20 minutos bastaron para que Curro se encontrara con el agua al cuello aún cuando la Expo ni siquiera había abierto sus puertas.Era 22 de noviembre de 1991. Sevilla se preparaba hace 30 años para dar los últimos retoques a su Expo´92 y uno de los platos estrella era la llegada a la muestra universal de una reproducción de la Nao Victoria -la embarcación que dio la primera vuelta al mundo-. Así que todos los políticos que cabían en el acto se fueron a Isla Cristina a asistir a su botadura. Hubo de todo: banderas, canapés, música, una niña que rompió la botella contra el casco…

Lo único que faltó fue un barco que flotara. Porque solo 20 minutos después de que tocara el agua, la nueva Nao Victoria se fue a pique. Con Curro -la mascota de la Expo´92-, en su interior. Afortunadamente no hubo que lamentar víctimas, puesto que la actriz que estaba dentro del disfraz saltó al ver cómo su barco se iba al fondo del mar. Fue rescatada por una embarcación pequeña cerca del naufragio, según firma José Cejudo en la crónica que ABC de Sevilla.

Tamaño ridículo fue portada en muchos de los periódicos de la época, estuvo en todos los informativos de televisión y fue objeto de pormenorizado análisis en las radios de la época. No deja de tener su aquel el que el barco que se supone que recreaba al que dio la vuelta al mundo no aguante más que 20 minutos sin hundirse. Y todo esto, a escasos meses de la inauguración de la Exposición Universal.

La construcción de la nave, que costó más de 100 millones de pesetas, no se puso en duda. De hecho, el problema se achacó a diversos factores: la falta de lastre, la falta de fondo donde se echó a navegar, la forma en que se remolcó… Lo único cierto es que hace 30 años, 20 minutos bastaron para que Curro se encontrara con el agua al cuello aún cuando la Expo ni siquiera había abierto sus puertas.

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