El aeropuerto de Sevilla estrena una de las nuevas zonas de embarque

El aeropuerto de Sevilla abrió ayer al público las cuatro primeras puertas de embarque integradas en el nuevo diseño que está adoptando el edificio terminal durante la reforma. Esta zona fue remodelada justo antes de que arrancase la obra de ampliación del recinto, por lo que se ha mantenido la estética, pero no su configuración, con lo que da la sensación de tratarse de un espacio distinto.

A nivel operativo, se han desplegado los medios necesarios, como son ascensores, escaleras mecánicas y escaleras pedestres, para que tanto el embarque como el desembarque de los pasajeros se realice en una sola planta, rompiendo con la dinámica que se seguía hasta ahora y que separaba estos procesos en plantas diferentes. Entre otras ventajas, esta configuración beneficiará a los viajeros en tránsito, ya que podrán enlazar con su vuelo de conexión sin necesidad de volver a pasar por el control de seguridad, como ocurre en los grandes aeródromos. Eso reduce los tiempos y da más tranquilidad a los usuarios.

En cuanto al diseño, se ha eliminado el muro de separación del pasillo de preembarque, por lo que la zona se ha convertido en un espacio diáfano, favoreciendo notablemente la entrada de luz y la circulación de los usuarios. Cuando culmine la obra de ampliación, el aeropuerto tendrá 19 puertas para la subida y bajada de pasajeros a los aviones.

Mientras esta zona se ha vuelto a poner en servicio, los operarios trabajan sin demoras en el ala sur de la terminal de San Pablo, que es la parte donde la ampliación resulta más notable. La apertura de este espacio está prevista para principios del próximo año y permitirá derribar el muro que ahora divide el edificio original de las nuevas instalaciones, que supone en torno al 40% del total de la superficie. Ese muro se encuentra ahora junto al filtro de seguridad y una vez que caiga, los pasajeros podrán continuar con el recorrido en lugar de girar a la izquierda para dirigirse a las puertas de embarque que están operativas.

El aeropuerto pasará de tener 13 a 19 salas, una de ellas de tipo mixto, con las que ganará capacidad para unos diez millones de viajeros. También aumentan en dos las pasarelas de equipaje hasta disponer de un total de ocho, así como las pasarelas de embarque, que pasan de cinco a ocho.

Para agilizar los procesos de subida y bajada de personas de los aviones, San Pablo tendrá cinco núcleos de comunicación vertical. Esto es una estructura adosada a la fachada que conecta con la plataforma de estacionamiento y que permite a las compañías realizar el embarque por las dos puertas de la aeronave de forma simultánea. La solución, además de hacer más corta la operativa, permite que el proceso sea ordenado y seguro, ya que se podrán separar las colas de viajeros y dividirlos en dos grupos de menores dimensiones.

Dos de estos núcleos ya están en funcionamiento y el resto lo hará cuando el resto de las puertas de embarque estén operativas a principios de 2022, dando respuesta a la reclamación de las aerolíneas que necesitan agilizar el lleno y desalojo de los aviones, que es donde más tiempo se pierde. Está previsto que la obra concluirá en el primer semestre del año con algunos meses de retraso con respecto al primer plazo ofrecido. Esta demora se debe al parón que sufrió el proyecto durante el primer estado de alarma cuando se paralizaron los trabajos.El aeropuerto de Sevilla abrió ayer al público las cuatro primeras puertas de embarque integradas en el nuevo diseño que está adoptando el edificio terminal durante la reforma. Esta zona fue remodelada justo antes de que arrancase la obra de ampliación del recinto, por lo que se ha mantenido la estética, pero no su configuración, con lo que da la sensación de tratarse de un espacio distinto.

A nivel operativo, se han desplegado los medios necesarios, como son ascensores, escaleras mecánicas y escaleras pedestres, para que tanto el embarque como el desembarque de los pasajeros se realice en una sola planta, rompiendo con la dinámica que se seguía hasta ahora y que separaba estos procesos en plantas diferentes. Entre otras ventajas, esta configuración beneficiará a los viajeros en tránsito, ya que podrán enlazar con su vuelo de conexión sin necesidad de volver a pasar por el control de seguridad, como ocurre en los grandes aeródromos. Eso reduce los tiempos y da más tranquilidad a los usuarios.

En cuanto al diseño, se ha eliminado el muro de separación del pasillo de preembarque, por lo que la zona se ha convertido en un espacio diáfano, favoreciendo notablemente la entrada de luz y la circulación de los usuarios. Cuando culmine la obra de ampliación, el aeropuerto tendrá 19 puertas para la subida y bajada de pasajeros a los aviones.

Mientras esta zona se ha vuelto a poner en servicio, los operarios trabajan sin demoras en el ala sur de la terminal de San Pablo, que es la parte donde la ampliación resulta más notable. La apertura de este espacio está prevista para principios del próximo año y permitirá derribar el muro que ahora divide el edificio original de las nuevas instalaciones, que supone en torno al 40% del total de la superficie. Ese muro se encuentra ahora junto al filtro de seguridad y una vez que caiga, los pasajeros podrán continuar con el recorrido en lugar de girar a la izquierda para dirigirse a las puertas de embarque que están operativas.

El aeropuerto pasará de tener 13 a 19 salas, una de ellas de tipo mixto, con las que ganará capacidad para unos diez millones de viajeros. También aumentan en dos las pasarelas de equipaje hasta disponer de un total de ocho, así como las pasarelas de embarque, que pasan de cinco a ocho.

Para agilizar los procesos de subida y bajada de personas de los aviones, San Pablo tendrá cinco núcleos de comunicación vertical. Esto es una estructura adosada a la fachada que conecta con la plataforma de estacionamiento y que permite a las compañías realizar el embarque por las dos puertas de la aeronave de forma simultánea. La solución, además de hacer más corta la operativa, permite que el proceso sea ordenado y seguro, ya que se podrán separar las colas de viajeros y dividirlos en dos grupos de menores dimensiones.

Dos de estos núcleos ya están en funcionamiento y el resto lo hará cuando el resto de las puertas de embarque estén operativas a principios de 2022, dando respuesta a la reclamación de las aerolíneas que necesitan agilizar el lleno y desalojo de los aviones, que es donde más tiempo se pierde. Está previsto que la obra concluirá en el primer semestre del año con algunos meses de retraso con respecto al primer plazo ofrecido. Esta demora se debe al parón que sufrió el proyecto durante el primer estado de alarma cuando se paralizaron los trabajos.

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