Cinco miembros de los Biris admiten su participación en el ataque a hinchas de la Juventus en El Papelón de Sevilla

Un tribunal de la Audiencia Provincial ha juzgado este miércoles a seis miembros de los Biris, «grupo ultra del Sevilla Fúbtol Club», por su presunta participación en el ataque brutal que sufrieron aficionados italianos de la Juventus de Turín la noche del 21 de noviembre de 2016 en la taberna El Papelón de la avenida Reyes Católicos de la capital. Cinco de ellos han admitido los hechos y se han mostrado arrepentidos, mientras el sexto de los acusados, que por entonces era uno de los cabecillas de este grupo ultra, ha negado que estuviera por el Arenal o Plaza de Armas aquella noche.

Aunque el grupo de aficionados radicales sevillistas que protagonizó los incidentes era más numeroso, en torno al medio de centenar de personas según la Policía Nacional, fueron detenidos catorce jóvenes. Finalmente la Justicia ha actuado contra seis de ellos, que hoy se han sentado en el banquillo de los acusados: Alejadro F.C.S.; Juan Carlos V.G.; Alejandro M.G.; Andrés M.G.; Alberto L.D.; y Alberto O.R.

Según la Fiscalía, estos seis individuos eran miembros del «grupo ultra sevillista», como define a la peña Biris, conocían que aficionados italianos habían llegado a la ciudad en las horas previas al partido entre el Sevilla FC y la Juventus de la Liga de Campeones, que se disputaría un día después.

Además, según el Ministerio Público, estos seis acusados sabían que varios aficionados del equipo italiano habían quedado con aficionados del Real Betis Balompié para cenar la noche del 21 en la citada taberna de Reyes Católicos.

Botellas, palos, navajos, sillas y mesas
Para la Fiscalía, los acusados, junto a otros aficionados sevillistas que no han podido ser identificados, tenían «la intención de iniciar una pelea con los aficionados rivales». Por ello, «con el más absoluto desprecio a la paz social y a la integridad física de sus semejantes», se dirigieron al bar portando capuchas, bragas y pasamontañas, para evitar ser reconocidos. Además, llevaban «objetos potencialmente peligrosos como botellas, palos y navajas».

Llegaron al bar lanzando objetos y gritando «Biris y Sevilla hooligans». Según la Fiscalía, los acusados atacaron a los aficionados rivales arrojándoles las sillas y mesas del bar. Esta situación provocó que los clientes del bar se tuvieran que refugiarse como podían en el bar o huyeron del lugar.

Pero el ataque no quedó ahí. La Fiscalía expone en su escrito de calificación que los radicales sevillistas simularon retirarse con el fin de que los rivales creyeran que podían abandonar el bar con seguridad. Era una trampa porque volvieron a caer más objetos sobre ellos. Y en medio del caos originado, «uno de los participantes en la pelea sacó una navaja y agredió a uno de los aficionados italianos, quien cayó al suelo gravemente herido», quien requirió de intervención quirúrgica.

La investigación policial y judicial no ha podido determinar quién fue el autor del navajazo. Otros tres italianos sufrieron lesiones por los objetos lanzados contra ellos. Tampoco se ha podido reconocer a los autores concretos de estos lanzamientos.

Vídeos de testigos y cámaras de seguridad
Sólo la llegada de los agentes de la Policía Nacional hizo que los agresores huyeran de la zona de Reyes Católicos, mientras las personas que se encontraban en el bar y en sus aledaños seguían ocultos en locales próximos o en sus domicilios.

Cinco de los acusados han reconocido su participación en los hechos de la noche del 21 de noviembre de 2016 y han mostrado su arrepentimiento, que los ha llevado a indemnizar a la víctima, un joven suizo, con 13.000 euros para reparar el daño. Los cinco, del mismo modo, saben que participaron más miembros de los Biris pero no han querido decir sus nombres. Algunos de este grupo de acusados ha afirmado a preguntas de la fiscal que ya no forma parte de esta peña sevillista de aficionados radicales.

Sin embargo, el sexto acusado, Alberto O.R., ha negado que aquella noche estuviera allí, sino que estuvo de compras por la zona de San Julián y la plaza del Duque y después se fue a su casa con sus padres.

Miembro conocido de los Biris
Ha dicho que ya no forma parte de los Biris aunque en 2016 era uno de sus miembros más conocidos y destacados. No es la primera vez que se enfrenta a la Justicia, como él mismo ha reconocido, aunque ha afirmado que siempre salía absuelto. «En absoluto participé» del ataque en El Papelón.

Cuando fue detenido le trasmitió a la Policía que «no era tonto» y sabía las causas de su arresto, como cuando lo implicaron en una agresión a un aficionado del equipo rival del Sevilla FC. «Tengo que demostrar que soy inocente en lugar de culpable», ha añadido. «Era muy conocido por mi activismo dentro de los Biris y cada vez que había algún altercado la Policía me llamaba para sacarme información», ha señalado.

Precisamente uno de esos policías a los que conocía ha testificado este miércoles ante el tribunal de la Sección Tercera que ha juzgado los hechos. El instructor de la Policía Nacional ha asegurado que Alberto O.R. fue identificado gracias a las imágenes que los agentes pudieron recopilar de vídeos de los testigos y de las cámaras de seguridad de la zona. Primero se le ve en la zona de Plaza de Armas, donde se concentró el grupo de los Biris antes de actuar y después en el entorno del bar, aunque lo sitúa en la retaguardia del gupo de medio centenar de radicales sevillistas.

La defensa de este acusado, que ha pedido la nulidad del juicio por vulneración de la tutela judicial efectiva por el tratamiento de las imágenes por parte de los investigadores, ha tratado de desmontar la veracidad y legalidad de los vídeos.

Para la Fiscalía, estos hechos constituyen un delito de riña tumultuaria, daños y otro de desórdenes públicos, por los que solicita para los seis acusados tres años y nueve meses de cárcel y el pago de una multa de 21 meses a razón de diez euros diarios. Pero tras el desarrollo del juicio y en virtud del reconocimiento y arrepentimiento de cinco de los acusados, así como el pago de la indemnización a la víctima, ha rebajado considerablemente sus peticiones de pena para éstos.

Ahora solicita nueve meses de cárcel y cuatro meses de multa a seis euros diario para los cinco por riña tumultaria, desórdenes públicos y daños, mientras para Alberto O.R. mantiene su petición inicial porque considera que ha quedado probado su participación activa en los delitos que se les imputa. La defensa pide su absolución y subraya la animadversión existente contra su cliente. Para los seis acusados aprecia la Fiscalía la atenuante de dilaciones indebidas y para los cincos que han pagado la indemnización la de reparación del daño.Un tribunal de la Audiencia Provincial ha juzgado este miércoles a seis miembros de los Biris, «grupo ultra del Sevilla Fúbtol Club», por su presunta participación en el ataque brutal que sufrieron aficionados italianos de la Juventus de Turín la noche del 21 de noviembre de 2016 en la taberna El Papelón de la avenida Reyes Católicos de la capital. Cinco de ellos han admitido los hechos y se han mostrado arrepentidos, mientras el sexto de los acusados, que por entonces era uno de los cabecillas de este grupo ultra, ha negado que estuviera por el Arenal o Plaza de Armas aquella noche.

Aunque el grupo de aficionados radicales sevillistas que protagonizó los incidentes era más numeroso, en torno al medio de centenar de personas según la Policía Nacional, fueron detenidos catorce jóvenes. Finalmente la Justicia ha actuado contra seis de ellos, que hoy se han sentado en el banquillo de los acusados: Alejadro F.C.S.; Juan Carlos V.G.; Alejandro M.G.; Andrés M.G.; Alberto L.D.; y Alberto O.R.

Según la Fiscalía, estos seis individuos eran miembros del «grupo ultra sevillista», como define a la peña Biris, conocían que aficionados italianos habían llegado a la ciudad en las horas previas al partido entre el Sevilla FC y la Juventus de la Liga de Campeones, que se disputaría un día después.

Además, según el Ministerio Público, estos seis acusados sabían que varios aficionados del equipo italiano habían quedado con aficionados del Real Betis Balompié para cenar la noche del 21 en la citada taberna de Reyes Católicos.

Botellas, palos, navajos, sillas y mesas
Para la Fiscalía, los acusados, junto a otros aficionados sevillistas que no han podido ser identificados, tenían «la intención de iniciar una pelea con los aficionados rivales». Por ello, «con el más absoluto desprecio a la paz social y a la integridad física de sus semejantes», se dirigieron al bar portando capuchas, bragas y pasamontañas, para evitar ser reconocidos. Además, llevaban «objetos potencialmente peligrosos como botellas, palos y navajas».

Llegaron al bar lanzando objetos y gritando «Biris y Sevilla hooligans». Según la Fiscalía, los acusados atacaron a los aficionados rivales arrojándoles las sillas y mesas del bar. Esta situación provocó que los clientes del bar se tuvieran que refugiarse como podían en el bar o huyeron del lugar.

Pero el ataque no quedó ahí. La Fiscalía expone en su escrito de calificación que los radicales sevillistas simularon retirarse con el fin de que los rivales creyeran que podían abandonar el bar con seguridad. Era una trampa porque volvieron a caer más objetos sobre ellos. Y en medio del caos originado, «uno de los participantes en la pelea sacó una navaja y agredió a uno de los aficionados italianos, quien cayó al suelo gravemente herido», quien requirió de intervención quirúrgica.

La investigación policial y judicial no ha podido determinar quién fue el autor del navajazo. Otros tres italianos sufrieron lesiones por los objetos lanzados contra ellos. Tampoco se ha podido reconocer a los autores concretos de estos lanzamientos.

Vídeos de testigos y cámaras de seguridad
Sólo la llegada de los agentes de la Policía Nacional hizo que los agresores huyeran de la zona de Reyes Católicos, mientras las personas que se encontraban en el bar y en sus aledaños seguían ocultos en locales próximos o en sus domicilios.

Cinco de los acusados han reconocido su participación en los hechos de la noche del 21 de noviembre de 2016 y han mostrado su arrepentimiento, que los ha llevado a indemnizar a la víctima, un joven suizo, con 13.000 euros para reparar el daño. Los cinco, del mismo modo, saben que participaron más miembros de los Biris pero no han querido decir sus nombres. Algunos de este grupo de acusados ha afirmado a preguntas de la fiscal que ya no forma parte de esta peña sevillista de aficionados radicales.

Sin embargo, el sexto acusado, Alberto O.R., ha negado que aquella noche estuviera allí, sino que estuvo de compras por la zona de San Julián y la plaza del Duque y después se fue a su casa con sus padres.

Miembro conocido de los Biris
Ha dicho que ya no forma parte de los Biris aunque en 2016 era uno de sus miembros más conocidos y destacados. No es la primera vez que se enfrenta a la Justicia, como él mismo ha reconocido, aunque ha afirmado que siempre salía absuelto. «En absoluto participé» del ataque en El Papelón.

Cuando fue detenido le trasmitió a la Policía que «no era tonto» y sabía las causas de su arresto, como cuando lo implicaron en una agresión a un aficionado del equipo rival del Sevilla FC. «Tengo que demostrar que soy inocente en lugar de culpable», ha añadido. «Era muy conocido por mi activismo dentro de los Biris y cada vez que había algún altercado la Policía me llamaba para sacarme información», ha señalado.

Precisamente uno de esos policías a los que conocía ha testificado este miércoles ante el tribunal de la Sección Tercera que ha juzgado los hechos. El instructor de la Policía Nacional ha asegurado que Alberto O.R. fue identificado gracias a las imágenes que los agentes pudieron recopilar de vídeos de los testigos y de las cámaras de seguridad de la zona. Primero se le ve en la zona de Plaza de Armas, donde se concentró el grupo de los Biris antes de actuar y después en el entorno del bar, aunque lo sitúa en la retaguardia del gupo de medio centenar de radicales sevillistas.

La defensa de este acusado, que ha pedido la nulidad del juicio por vulneración de la tutela judicial efectiva por el tratamiento de las imágenes por parte de los investigadores, ha tratado de desmontar la veracidad y legalidad de los vídeos.

Para la Fiscalía, estos hechos constituyen un delito de riña tumultuaria, daños y otro de desórdenes públicos, por los que solicita para los seis acusados tres años y nueve meses de cárcel y el pago de una multa de 21 meses a razón de diez euros diarios. Pero tras el desarrollo del juicio y en virtud del reconocimiento y arrepentimiento de cinco de los acusados, así como el pago de la indemnización a la víctima, ha rebajado considerablemente sus peticiones de pena para éstos.

Ahora solicita nueve meses de cárcel y cuatro meses de multa a seis euros diario para los cinco por riña tumultaria, desórdenes públicos y daños, mientras para Alberto O.R. mantiene su petición inicial porque considera que ha quedado probado su participación activa en los delitos que se les imputa. La defensa pide su absolución y subraya la animadversión existente contra su cliente. Para los seis acusados aprecia la Fiscalía la atenuante de dilaciones indebidas y para los cincos que han pagado la indemnización la de reparación del daño.

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