Archivo General de Andalucía: 37 kilómetros de documentos y nueva vida para el Pabellón del Futuro

Treinta y cuatro años después, Andalucía tiene por fin una sede definitiva para almacenar los documentos que guardan la memoria histórica de la región. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha inaugurado este jueves el Archivo General de Andalucía (AGA) en el Pabellón del Futuro de la Isla de la Cartuja en Sevilla, un edificio recuperado tras el abandono que ha venido sufriendo desde que acabó la Exposición Universal de 1992.

Acompañado por el consejero de Economía, Innovación y Conocimiento, Rogelio Velasco, y la consejera de Cultura y Patrimonio Histórico, Patricia del Pozo, el presidente ha recorrido los 500 metros de pasillos que albergan 40.000 cajas con los documentos que genera la Junta de Andalucía desde 1976, así como los archivos en depósitos o donaciones de otras instituciones y colecciones particulares de artistas, fotógrafos o arqueólogos.

Según Moreno, el nuevo AGA supone una «mejora radical para los servicios que presta» y recupera «un espacio histórico como es el Pabellón del Futuro». Eso, a su juicio, consolida el «proyecto cultural» que tiene la Junta en la Cartuja, y que se pone de manifiesto con el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, la Fundación Tres Culturas o el Teatro Central. A esto se le suma otra apuesta como es la apertura del hospital para la mujer que se abrirá en el parque tecnológico.

Gracias a los Fondos Feder y a la propia financiación del Gobierno Andaluz, se han podido invertir 5,3 millones de euros para abrir esta sede moderna y espaciosa cuyas obras acabaron el 31 de agosto de 2020 y que en el último año ha acogido la mudanza de todos los documentos que se encontraban depositados en el Archivo Provincial de Almirante Apodaca, el almacén de Américo Vespuccio así como en cada una de las consejerías, que incluso tenían que contratar servicios externos para poder dar salida a todos los archivos. Todo ello impedía la consulta eficaz y la optimización para las labores documentales, que ahora se ven satisfechas en el Pabellón del Futuro.

Para hacerse una idea de cuántos documentos de papel se encuentran en el Archivo General, «si los pusiéramos en línea, llegarían a Bollullos Par del Condado o al Castillo de las Guardas», ha señalado Juanma Moreno, en relación a los 37 kilómetros de papeles que se guardan en este inmueble. Se ha pasado de los 200 metros que tenía el archivo andaluz a casi 13.000, 60 veces más. Se le suma una biblioteca auxiliar que guarda más de 12.000 volúmenes para su consulta así como la posibilidad de que haya alumnos en prácticas para la restauración de documentos o másteres en archivística.

Sala a sala
Los pasillos fríos, climatizados y con medidas contra incendios son la antítesis de lo que esconden cada uno de los 16 depósitos. En el Pabellón del Futuro está la sala de consulta más grande de Andalucía, con capacidad para 60 inverstigadores. Allí se encuentra el corazón de la Junta de Andalucía, adonde van a parar todos los documentos públicos de las consejerías. «Toda la Junta está aquí», ha señalado el director del Archivo.

El Gobierno andaluz cuenta con un sistema informático único en España para asignar a cada documento una signatura y un protocolo de conservación. Todos ellos, desde que se emiten, pasan a ser parte del patrimonio documental andaluz independientemente de sus características. Según el protocolo que siguen los documentalistas, algunos de esos archivos tienen una caducidad a corto plazo y otros a 50 años, pudiéndose eliminar. También hay algunos que se conservan de forma perenne.

Estos últimos se encuentran en una sala especial con armarios refrigerados o en depósitos de formato especial. Aquí se encuentra por ejemplo la firma del pacto de Antequera, documentos históricos de siglos que han pasado a propiedad de la Junta como legajos y pergaminos, que se guardan en cajas de papel neutro para evitar el deterioro. Entre otros documentos importantes se encuentran los archivos del arqueólogo Jorge Bónsor -descubridor de la necrópolis de Carmona, los restos de la playa de Bolonia o Setefilla-, el historiador y alcalde de Sevilla José Hernández Díaz o del fotógrafo Atín Aya. También se encuentran los planos originales de la Fábrica de Artillería y toda la documentación que generó la actividad industrial de este espacio histórico, como el libro de purga de los trabajadores de la fábrica donde, en las fichas de los empleados, se calificaba como ‘masón’, ‘rojo’ o ‘sindicalista’ durante la Guerra Civil.Treinta y cuatro años después, Andalucía tiene por fin una sede definitiva para almacenar los documentos que guardan la memoria histórica de la región. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha inaugurado este jueves el Archivo General de Andalucía (AGA) en el Pabellón del Futuro de la Isla de la Cartuja en Sevilla, un edificio recuperado tras el abandono que ha venido sufriendo desde que acabó la Exposición Universal de 1992.

Acompañado por el consejero de Economía, Innovación y Conocimiento, Rogelio Velasco, y la consejera de Cultura y Patrimonio Histórico, Patricia del Pozo, el presidente ha recorrido los 500 metros de pasillos que albergan 40.000 cajas con los documentos que genera la Junta de Andalucía desde 1976, así como los archivos en depósitos o donaciones de otras instituciones y colecciones particulares de artistas, fotógrafos o arqueólogos.

Según Moreno, el nuevo AGA supone una «mejora radical para los servicios que presta» y recupera «un espacio histórico como es el Pabellón del Futuro». Eso, a su juicio, consolida el «proyecto cultural» que tiene la Junta en la Cartuja, y que se pone de manifiesto con el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, la Fundación Tres Culturas o el Teatro Central. A esto se le suma otra apuesta como es la apertura del hospital para la mujer que se abrirá en el parque tecnológico.

Gracias a los Fondos Feder y a la propia financiación del Gobierno Andaluz, se han podido invertir 5,3 millones de euros para abrir esta sede moderna y espaciosa cuyas obras acabaron el 31 de agosto de 2020 y que en el último año ha acogido la mudanza de todos los documentos que se encontraban depositados en el Archivo Provincial de Almirante Apodaca, el almacén de Américo Vespuccio así como en cada una de las consejerías, que incluso tenían que contratar servicios externos para poder dar salida a todos los archivos. Todo ello impedía la consulta eficaz y la optimización para las labores documentales, que ahora se ven satisfechas en el Pabellón del Futuro.

Para hacerse una idea de cuántos documentos de papel se encuentran en el Archivo General, «si los pusiéramos en línea, llegarían a Bollullos Par del Condado o al Castillo de las Guardas», ha señalado Juanma Moreno, en relación a los 37 kilómetros de papeles que se guardan en este inmueble. Se ha pasado de los 200 metros que tenía el archivo andaluz a casi 13.000, 60 veces más. Se le suma una biblioteca auxiliar que guarda más de 12.000 volúmenes para su consulta así como la posibilidad de que haya alumnos en prácticas para la restauración de documentos o másteres en archivística.

Sala a sala
Los pasillos fríos, climatizados y con medidas contra incendios son la antítesis de lo que esconden cada uno de los 16 depósitos. En el Pabellón del Futuro está la sala de consulta más grande de Andalucía, con capacidad para 60 inverstigadores. Allí se encuentra el corazón de la Junta de Andalucía, adonde van a parar todos los documentos públicos de las consejerías. «Toda la Junta está aquí», ha señalado el director del Archivo.

El Gobierno andaluz cuenta con un sistema informático único en España para asignar a cada documento una signatura y un protocolo de conservación. Todos ellos, desde que se emiten, pasan a ser parte del patrimonio documental andaluz independientemente de sus características. Según el protocolo que siguen los documentalistas, algunos de esos archivos tienen una caducidad a corto plazo y otros a 50 años, pudiéndose eliminar. También hay algunos que se conservan de forma perenne.

Estos últimos se encuentran en una sala especial con armarios refrigerados o en depósitos de formato especial. Aquí se encuentra por ejemplo la firma del pacto de Antequera, documentos históricos de siglos que han pasado a propiedad de la Junta como legajos y pergaminos, que se guardan en cajas de papel neutro para evitar el deterioro. Entre otros documentos importantes se encuentran los archivos del arqueólogo Jorge Bónsor -descubridor de la necrópolis de Carmona, los restos de la playa de Bolonia o Setefilla-, el historiador y alcalde de Sevilla José Hernández Díaz o del fotógrafo Atín Aya. También se encuentran los planos originales de la Fábrica de Artillería y toda la documentación que generó la actividad industrial de este espacio histórico, como el libro de purga de los trabajadores de la fábrica donde, en las fichas de los empleados, se calificaba como ‘masón’, ‘rojo’ o ‘sindicalista’ durante la Guerra Civil.

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