2 de diciembre: Cita con Doña María Coronel

Los sevillanos tienen una cita todos los días 2 de diciembre en el monasterio de Santa Inés. Se cree que ese día de 1411 murió en el convento Doña María Coronel, su fundadora, y sus hijas franciscanas clarisas la han recordado con cariño y oraciones a través de más de seis siglos.

En el siglo XVII descubrieron que el cuerpo de la fundadora estaba incorrupto, y en 1833 el cuerpo de la dama que había permanecido hasta entonces vestido con un traje de tisú de plata en una caja que custodiaban tres llaves, pasó a la urna de cristal donde está desde entonces, ataviada con el hábito marrón de los franciscanos. Con esmero y mimo las monjas trasladan todos los primeros de diciembre a Doña María Coronel hasta la reja del coro bajo de la iglesia para la veneración de los fieles.

La tradición se repite anualmente y sustenta la leyenda, la de Doña María Coronel y la del propio monasterio. Doña María era hija de don Alfonso Fernández Coronel, y estaba casada con don Juan de la Cerda, descendiente de San Fernando. Por los enfrentamientos del rey Don Pedro I, llamado el Cruel por unos y el Justiciero por otros, con sus hermanastros los Trastámara, ambos cayeron en desgracia y el rey los mandó matar. A su viuda, doña María Coronel, le confiscó todos sus bienes y luego, lujurioso, la acosó sin tregua porque era muy guapa. Para huir de su asedio la dama se refugió en el monasterio de Santa Clara. Un día el rey mandó a sus esbirros a buscarla allí. Doña María hizo que la enterraran a los pies de la Torre de Don Fadrique, pero se notaba que la tierra estaba recién removida.

Bécquer
Cuenta la leyenda que cuando llegaron los soldados habían brotado unas matas de perejil en el hoyo y no la encontraron. Continuó el rey con su asedio y fue él mismo al convento. Doña María se refugió en la cocina y se desfiguró el rostro con aceite hirviendo. Al morir don Pedro a manos de los Trastámara doña María recuperó las casas de su padre y en ellas fundó Santa Inés. También el monasterio de Santa Inés tiene leyenda. En ella situó Gustavo Adolfo Bécquer la de Maese Pérez el organista, que tocaba la Misa del Gallo en la preciosa iglesia del convento llena de encanto.

Hoy, muchos sevillanos visitarán el monasterio de Santa Inés para venerar el cuerpo incorrupto de Doña María Coronel, y comprobar que la leyenda se basa en la realidad. Disfrutarán de su compás, de su iglesia, con magníficos azulejos e imágenes, donde Bécquer desarrolló su leyenda de Maese Pérez, para terminar en el torno adquiriendo los bollitos de Santa Inés y sus cortadillos, magdalenas, pastas, tortas y dulces y así sucumbir al delicioso olor del obrador que impregna los naranjos de la calle Doña María Coronel.Los sevillanos tienen una cita todos los días 2 de diciembre en el monasterio de Santa Inés. Se cree que ese día de 1411 murió en el convento Doña María Coronel, su fundadora, y sus hijas franciscanas clarisas la han recordado con cariño y oraciones a través de más de seis siglos.

En el siglo XVII descubrieron que el cuerpo de la fundadora estaba incorrupto, y en 1833 el cuerpo de la dama que había permanecido hasta entonces vestido con un traje de tisú de plata en una caja que custodiaban tres llaves, pasó a la urna de cristal donde está desde entonces, ataviada con el hábito marrón de los franciscanos. Con esmero y mimo las monjas trasladan todos los primeros de diciembre a Doña María Coronel hasta la reja del coro bajo de la iglesia para la veneración de los fieles.

La tradición se repite anualmente y sustenta la leyenda, la de Doña María Coronel y la del propio monasterio. Doña María era hija de don Alfonso Fernández Coronel, y estaba casada con don Juan de la Cerda, descendiente de San Fernando. Por los enfrentamientos del rey Don Pedro I, llamado el Cruel por unos y el Justiciero por otros, con sus hermanastros los Trastámara, ambos cayeron en desgracia y el rey los mandó matar. A su viuda, doña María Coronel, le confiscó todos sus bienes y luego, lujurioso, la acosó sin tregua porque era muy guapa. Para huir de su asedio la dama se refugió en el monasterio de Santa Clara. Un día el rey mandó a sus esbirros a buscarla allí. Doña María hizo que la enterraran a los pies de la Torre de Don Fadrique, pero se notaba que la tierra estaba recién removida.

Bécquer
Cuenta la leyenda que cuando llegaron los soldados habían brotado unas matas de perejil en el hoyo y no la encontraron. Continuó el rey con su asedio y fue él mismo al convento. Doña María se refugió en la cocina y se desfiguró el rostro con aceite hirviendo. Al morir don Pedro a manos de los Trastámara doña María recuperó las casas de su padre y en ellas fundó Santa Inés. También el monasterio de Santa Inés tiene leyenda. En ella situó Gustavo Adolfo Bécquer la de Maese Pérez el organista, que tocaba la Misa del Gallo en la preciosa iglesia del convento llena de encanto.

Hoy, muchos sevillanos visitarán el monasterio de Santa Inés para venerar el cuerpo incorrupto de Doña María Coronel, y comprobar que la leyenda se basa en la realidad. Disfrutarán de su compás, de su iglesia, con magníficos azulejos e imágenes, donde Bécquer desarrolló su leyenda de Maese Pérez, para terminar en el torno adquiriendo los bollitos de Santa Inés y sus cortadillos, magdalenas, pastas, tortas y dulces y así sucumbir al delicioso olor del obrador que impregna los naranjos de la calle Doña María Coronel.

Deja un comentario